Sobre el lobo y el cazador

Ante un complejo año de pandemia, las tradiciones se han visto envueltas por numerosos conflictos que parecieran venir de múltiples flancos. Con cada una de ellas trabajando para resolver sus propios intereses, la anterior unidad que las caracterizaba se ha ido desvaneciendo. Esta situación empeoró cuando dos de sus líderes desaparecieron a finales del 2020: Géminis, líder del culto del éxtasis en Santiago y Antonio Corazón de Dragón, representante de la Orden de Hermes y miembro destacado del concilio de las 9 tradiciones en el país. Debido a esta crisis es que 3 de los magos más poderosos de la ciudad trabajaron juntos para encontrar una pista de su ubicación. Combinando sus habilidades dieron con una imagen de un interrogatorio realizado a Antonio por un antiguo enemigo de los magos: el tecnócrata al que llaman el cazador de metal. Con esta pista, el concilio se reunió y bajo la guía del nuevo representante Vladimir Carleone bani Fortunae, decidieron que era momento de enfrentarlo, así que gracias a un poderoso hechizo capaz de leer los hilos del tiempo y las probabilidades, conjuraron una brújula con el poder de encontrar una oportunidad única para capturarlo y así sacarle información sobre dónde tenían retenido a Antonio. La brújula apuntaba en dirección a un antiguo laboratorio abandonado en la quinta región: El cazador de metal iba a estar vulnerable, lejos de la mirada de la tecnocracia y acompañado solo de un equipo de apoyo. Ya tenían el momento perfecto y lo único que necesitaban era un grupo de talentosos despertados que se ofrecieran para esta peligrosa misión. Fue así cómo es que la cábala Guñelve se comprometió con lograrlo.
La Cábala Guñelve, compuesta por la cultista del éxtasis Niriti, el eutánatos Alejandro Montaner, el guerrero verbena Antilef y el corista Emanuel, se ofreció para esta clave misión, y dada su experiencia enfrentando al Dios Olvidado y sobreviviendo a ese encuentro con otras criaturas sobrenaturales, es que Vladimir de la Orden de Hermes les confió su éxito, pero no irían solos, los acompañaría Alex Santos, un representante hermético para asegurarse de encontrar la información que su tradición estaba buscando. Fue así como dieron marcha hacia el lugar de los hechos, usando la penumbra como vía de viaje y escondite.
Por otro lado, desde la sede principal de la Tecnocracia en Santiago, con Sergio McLean como nuevo supervisor y coordinador general de los operativos de campo, se definió como máxima prioridad neutralizar cualquier proyecto sobre experimentos anómalos con seres sobrenaturales o cualquier tipo de tecnología que esté fuera del consenso, esta decisión hizo que saltaran las alarmas de los drones de vigilancia que sobrevolaban un antiguo laboratorio abandonado que hace solo minutos había sido reactivado por una tal Justinia Mara, una científica que las bases de datos de la Unión identificaban como miembro de los Hijos del Éter, que supuestamente habría escapado del psiquiátrico en el que se encontraba hace un tiempo atrás, pero al revisar los detalles de los reportes, Sergio notó algo más, algo que llamó tanto su atención que decidió armar un equipo con un grupo selecto de agentes y así ir a investigarlo personalmente.
El equipo de Sergio estaba compuesto por miembros de la ex-amalgama Solaris: el veterano ingeniero del vacío Antonio Fernandez, el progenitor Doctor Owen y su fiel ave Rhys, la aprendiz de Sergio y miembro del Nuevo Orden Mundial, agente Siren, y el destacado biomecánico de iteración X, el agente Sinapsis. Ya listos para la misión el asesor de Sergio, Jose Luis Diggman le indicó que todo parecía ser una trampa y que era recomendable que no fuera, sin embargo éste ignoró por completo su consejo y se preparó para salir junto con la amalgama. Dada la extraña conducta de su supervisor, Jose Luis le pidió que aceptara también a la agente K, miembro del Sindicato quien tenía la misión secreta de descubrir qué era lo que estaba ocultando Sergio, y fue así como el grupo, equipado con armas, drones y unos cuantos agentes más de apoyo partieron su viaje a la quinta región, lugar donde los escáneres GPS indicaban la ubicación del laboratorio que Justinia habría reactivado.
Camino a la misión
Mientras los agentes de la tecnocracia viajaban al punto indicado, la cábala de magos ya había llegado al reflejo en la penumbra del lugar. Gracias a la brújula que conjuraron, se embarcaron en un viaje en medio de un bosque espiritual que los llevó directamente a una especie de cuevas subterráneas de lo que aparentaba ser un laboratorio de experimentos humanos muy repudiables, lleno de arañas umbrales y extrañas máquinas que merodeaban el lugar. En el camino, la cábala se topó con un sujeto que olía a alcohol y llevaba un extraño aparato sin señal. Les contó que su nombre era Juan Bautista y que llevaba bastante tiempo tratando de salir de la umbra, pero su teléfono, que podría sacarlo de ahí, no funcionaba, así que aprovechó de unirse al grupo apenas los vio mientras resolvía ese problema, prometiéndoles que no interferiría en sus asuntos. Mientras la brújula guiaba a la cábala entre extrañas habitaciones científicas, uno de los constructos que merodeaban el lugar los detectó, pero en vez de atacarlos los comunicó con la responsable de su creación: La doctora Justinia Mara. A pesar de las advertencias de Juan, quien parecía conocerla de antes y no confiaba en ella, el grupo llegó a un acuerdo: a cambio de una de sus creaciones, la cábala se haría cargo del problema que estaba teniendo con unos agentes que estaban tras ella. Así que con la protección de Justinia, siguieron su camino a la habitación donde tendrían la oportunidad de atrapar al cazador de metal. Estando ahí el grupo preparó los hechizos necesarios para teletransportarlo a un lugar aislado en la umbra, lejos del equipo que lo acompañaba, y una vez neutralizado comenzarían a sacarle información, o al menos, ese era el plan original.
Mientras eso sucedía, en lo que parecía ser una antigua casona de los 80 abandonada a los pies de un cerro en medio de la nada, la amalgama revisaba entre las ruinas cualquier pista para dar con Justinia Mara, y mientras lo hacía, Sergio daba la impresión de haber reconocido ese lugar. El derrumbe del cerro sepultó el acceso al subterráneo de donde provenía la señal detectada por los drones, pero Sergio les indicó un camino alternativo, una entrada de emergencia en lo que parecía ser la habitación del niño de quienes vivieron ahí. Cuando dieron con el acceso secreto notaron que alguien más había había pasado por ahí antes, probablemente Justinia, y mientras lo hacían un humanoide hecho de partes humanas y componentes mecánicos los atacó sorpresivamente a la vez que enviaba una señal de alerta: Los agentes estaban en el perímetro de vigilancia de Justinia.
Siguiendo las pistas del laboratorio

Después de neutralizar y analizar al constructo que resguardaba la entrada, la amalgama bajó al subterráneo, notando que se trataba de una instalación científica abandonada hace mucho tiempo. Los sistemas eléctricos habían sido reactivados, pero la aparente destrucción del lugar, el derrumbe y los equipos quemados hacían que sus instalaciones funcionaran de manera intermitente, además entre sus pasillos habían más aberraciones tecnológicas merodeando como las que habían enfrentado en el nivel superior, por lo que debían ser cautos. El equipo sigilosamente avanzó hasta donde sus escáneres indicaban era el centro del laboratorio. Desde ahí Sergio trazó un plan y dividió al equipo para abarcar más terreno y encontrar a la doctora cuanto antes, pero había algo más, en este plan él quedaba solo con un par de agentes de apoyo, sin ninguno de sus compañeros de élite, lo que llamó mucho la atención de su discípula Siren y de la agente K del sindicato. El equipo tecnócrata siguió las instrucciones de su supervisor, investigaron el lugar y evitaron las máquinas, pero no pasó mucho tiempo más hasta que uno de los agentes de apoyo dio una alarma: Sergio había desaparecido.
La cábala Guñelve lo sabía, la magia del concilio les había revelado el especial interés que tenía el cazador de metal por esa habitación, y los hechizos para teletransportarlo atados a una vieja foto familiar de los antiguos dueños del laboratorio se activaron cuando Sergio entró sin refuerzos a esa habitación y tomó la foto, en ese lugar había respuestas que él llevaba años buscando.
Mientras los agentes de apoyo reportaban al resto del equipo que su supervisor había desaparecido, los magos exitosamente habían transportado a Sergio a una habitación aislada, en la penumbra del laboratorio. Sabiendo lo peligroso que él era, inmediatamente usaron poderosos hechizos para inmovilizarlo mientras el constructo que Justinia les prestó lo mantenía aprisionado, tenían poco tiempo y todavía faltaba sacarle la información de la localización de Antonio Corazón de Dragón, pero para la sorpresa de Alex Santos y Juan que aún olía a alcohol, la cábala Guñelve sacó un pergamino con el cual invocaron una bestia hecha de luz, espíritu y energía, con el aspecto de un lobo espectral hambriento, que se lanzó directamente contra el prisionero para intentar comérselo vivo. Alex no entendía nada, no hubo interrogatorio y la escena era brutal, las defensas innatas y el equipo tecnológico del cazador de metal le dio tiempo para resistir las primeras mordeduras mientras gritaba de agonía por las heridas que la criatura le provocaba, como si no fuese solo carne lo que alimentara al lobo, sino que su misma alma, o avatar, como dirían los magos. De seguir así, Sergio no aguantaría mucho más.
Pero Siren y la agente K sabían donde había estado su supervisor por última vez, no le habían perdido el rastro a pesar de sus órdenes, y convocaron a todo el equipo a la habitación donde desapareció para investigar su paradero. Una combinación de ciencia dimensional y análisis del espacio-tiempo les mostró la grieta que dejó el hechizo de teletransportación, grieta que volvieron a abrir para que la amalgama cruzara hacia la penumbra en busca de Sergio. No fue difícil encontrarlo, ahora que estaban en el mismo plano podían escuchar los gritos de su supervisor a través de sus equipos, pero el doctor Owen, previendo una trampa, envió primero a su fiel Rhys, con plumas capaces de mimetizarse con el entorno, a investigar la habitación de donde venía el ruido. Los círculos de protección mágicos se activaron, dejando a Rhys congelado en el tiempo y dando aviso a los magos de la presencia tecnócrata. El lobo no había terminado su trabajo, para la cábala esto era inesperado, así que se prepararon para el inminente enfrentamiento, no era primera vez que la cábala Guñelve enfrentaba a agentes de la tecnocracia, arrastrando a Alex Santos a la pelea y a Juan Bautista, ebrio aún, haciendo lo imposible para reparar su teléfono y salir de ahí.
Enfrentamiento entre la cábala y la amalgama

Mientras los magos se movían estratégicamente en la habitación, los agentes al ser testigos de lo que le pasaba a su supervisor tomaron la iniciativa. Usando técnicas de trabajo en equipo, Antonio equipado con su armadura Alanson y su rifle de energía se lanzó directamente contra el lobo espiritual mientras sus compañeros le brindaban apoyo a la distancia, dándole unos segundos a Sergio para arrastrarse hacia la orilla de la habitación y enviar una señal de alerta a la base central pidiendo apoyo. Inmediatamente los magos reaccionaron y el mejor guerrero del grupo, Antilef, bendecido por el viento se movió con velocidad sobrenatural para enfrentar al agente de la armadura mientras que sus compañeros hacían crecer una zarzamora en todo el lugar para impedir el movimiento y la visión de todos los que estaban allí presentes, confiando en sus conexiones sobrenaturales para comunicarse con el resto de la cábala, pero la tecnología de la amalgama también estaba preparada para eso.
La batalla fue ardua y feroz, Antilef hacía lo que podía para que el agente dejara de dispararle al lobo y éste terminara su trabajo, por otro lado, los guantes capaces de manipular la energía de la agente Siren quemaron la zarzamora enviándoles el fuego directamente a los magos, a lo que Alex Santos, maestro de los elementos respondió controlándolo y enviándoselos de vuelta, haciendo que Siren generara un campo de fuerzas para proteger al equipo. Al mismo tiempo el ingeniero Sinapsis estaba enfocado en potenciar y agilizar los sistemas informáticos de la armadura de Antonio y el eutánatos Alejandro Montaner se acercaba sigilosamente a neutralizar al médico del equipo, el doctor Owen, quien apoyaba al grupo con drogas y medicina. La agente K experta en análisis estadístico proveía de información estratégica del campo para que sus compañeros sacaran mayor ventaja y el corista Emanuel rezaba al Uno para bendecir las habilidades de sus compañeros. El único que no sabía qué hacer era Juan, que en medio de la desesperación en la que se encontraba, notó que su teléfono hipertecnológico volvía a tener señal.
La amalgama de Sergio usó todos sus recursos para protegerlo del lobo espiritual que intentaba asesinarlo, la cábala Guñelve por otro lado sabía que a la invocación le quedaba poca energía y que necesitaban darle el espacio para que terminara el trabajo. En un último esfuerzo, Antilef de un garrazo logra arrancarle el arma de energía a Antonio haciendo que ésta se eleve por los aires al mismo tiempo que levantaba al agente para lanzarlo contra los otros tecnócratas. Solo faltaban un mordisco más y la verdadera misión que tenían ese día estaría cumplida, pero para sorpresa de los magos, los agentes usaron sus últimos recursos, a costa de recibir todos los ataques de la cábala enemiga, para ayudar a Antonio. Con el apoyo de su amalgama Antonio logró lo impensado, mientras era enviado por los aires por Antilef hacia su grupo, el agente recuperó el arma en el aire y en menos de un segundo da un último disparo de energía que impacta de lleno en el lobo umbral, destruyendo lo último de quintaesencia que quedaba en él, haciéndolo desaparecer de la existencia. Los magos, al ver que el lobo había sido destruido y sentir con su percepción sobrenatural que más agentes tecnócratas se acercaban al lugar se vieron arrinconados, pero en ese momento 2 latas de cerveza explosiva vuelan contra la amalgama, Juan había ganado algo de tiempo para avisarle a los otros magos que su teléfono estaba funcionando y que podía sacarlos de ahí, fue así como todos ellos escaparon antes de ser detenidos por los refuerzos que estaban llegando al lugar.
Resolución
El enfrentamiento y la explosión de las latas dañó gravemente a todos los miembros de la amalgama, a quienes encontraron inconscientes cuando el equipo de refuerzo llegó al lugar. La doctora Justinia, casi como si manipulara toda la situación, había aprovechado de escapar con sus constructos sin mayores problemas y la cábala que intentó asesinar a Sergio desapareció de la umbra a un paradero desconocido.
El informe de lo que sucedió ese día no es claro, no tenía detalles del laboratorio ni de lo que había ahí dentro, sea lo que sea, al parecer Justinia se lo habría llevado. Por otro lado el equipo tecnócrata estaba gravemente herido, Sergio había perdido un brazo y las piernas las tenía destrozadas, la perdida de sangre lo dejó en coma así que fue llevado a urgencias. El informe aclara que lo único que escucharon de él antes de caer inconsciente era “Papá, mamá, todavía no es tiempo de que nos volvamos a ver…” sin saber a que se refería. La Unión, sin Sergio McLean a cargo, tuvo que optar por poner temporalmente en su cargo a Jose Luis Diggman, quien todavía esperaba a que la amalgama, y en especial la agente K, le diera los detalle de lo que pasó en el enfrentamiento ese día.
Paralelamente, las tradiciones siguen sin tener noticias de la cábala enviada ese día, todos sus miembros parecen estar desaparecidos en alguna parte de la quinta región. Todavía queda atar algunos cabos sueltos y Alex Santos, como representante de la Orden, de seguro exigirá algunas respuestas sobre el actuar precipitado de la cábala Guñelve, que de no ser por el repentino enfrentamiento contra miembros de la tecnocracia, habría exigido mucho antes.
Pero la cábala Guñelve tenía un propósito mucho más profundo que cualquier otro mago en ese momento, una misión que habrían logrado de no ser por los agentes de élite que acompañaban al cazador de metal. Ahora, con el fracaso en sus manos, deberán dar explicaciones a una sociedad que ese día hacía movimientos claves para su verdadero objetivo en un tablero mucho más grande que la tecnocracia o las tradiciones eran capaces de ver.
¿Cuál será el siguiente movimiento? Nadie lo sabe realmente, pero algunas pistas salen a la luz entre las consecuencias que arrastran sus actos.
* Imágenes hechas por Midjourney gracias al auspicio de Space Fantasy