Crossover: Wraith & Changeling – Resumen del evento Bajo la Luna Roja
En Valparaíso, una noche cargada de presagios terminó por romper el equilibrio entre mundos. La luna roja emergió sobre el puerto, y con ella, las barreras entre los vivos y los muertos colapsaron. Lo que comenzó como una celebración ritual entre cortes feéricas, y una alerta silenciosa entre círculos espectrales, pronto se convirtió en una guerra entre dimensiones.
Las nieblas del Olvido
Con la llegada de la luna roja, el Manto que separa el mundo de los muertos del de los vivos se debilitó brutalmente. Fue entonces que las fuerzas del Olvido aprovecharon para lanzar un ataque directo. A la cabeza, un espectro conocido como Diablillo, miembro de la orden del Olvido, cobarde, cruel y ambicioso, lideró la ofensiva contra la ciudad.
Frente a esta amenaza, grupos de wraiths renegados dejaron sus disputas atrás y formaron un escuadrón con un único objetivo: eliminar a Diablillo antes de que pudiera abrir un portal directo hacia el Olvido. La cacería los llevó a enfrentamientos con criaturas de pesadilla, y al descubrimiento de una verdad inquietante: Diablillo no actuaba solo. Cooperaba con criaturas que llamaba “hadas”, provenientes de los sueños.
El Faro de la Esperanza
En paralelo, un grupo de changelings se había reunido en el Faro de la Esperanza, un feudo ubicado en el cerro Rocuant, para celebrar la ceremonia del Ponche: un rito que sella la alianza entre la Corte Luminosa y la Corte Oscura para proteger el Glamour.
Todo transcurría como se esperaba hasta que Tegwyll, noble de la casa Bálor y líder de la Corte Oscura, apareció portando una jarra con un líquido rojo y un discurso inquietante. Acusó a los presentes de haber olvidado sus responsabilidades con el mundo de otoño. Durante el brindis, un invitado de la corte del norte, Veskern, alertó de una perturbación en la ciudad: una neblina rojiza que se esparcía por Valparaíso.
La fiesta se transformó en una marcha. El grupo abrió un portal hacia el Cerro Concepción, donde descubrieron que quimeras salvajes atacaban a los mortales. Los nobles se lanzaron al combate, y en el caos, emergió un monstruo de más de dos metros, una aberración de pesadilla.
El cruce de mundos
En medio de esa batalla, los changelings se cruzaron con un grupo de fantasmas que habían llegado por la misma perturbación. La criatura fue destruida por la acción conjunta de ambos bandos, pero el verdadero enemigo aún no había sido detenido.
En secreto siguieron a Veskern, quien se escabullía hacia la Piedra Feliz, un sitio cargado de muerte y leyendas, donde muchos acuden a quitarse la vida… y donde, con los años, se formó un portal directo al Olvido.
Allí presenciaron una escena clave: Tegwyll conversando con Diablillo, confirmando su complicidad. Tegwyll se lavó las manos con ponche antes de retirarse junto a Veskern. Poco después, los changelings oyeron una frase que les heló la sangre:
“Yo ya hice mi parte. Espero que Ronald se prepare y que la Sociedad del Octubre Negro empiece a elegir un nuevo líder de los nuestros.”
Aprovechando el momento, los changelings tomaron fotos y grabaron el ritual, mientras un ser con rostro de búho emergía del portal: Stol, el Príncipe Búho, un heraldo del Olvido que vino a bendecir a Diablillo, otorgándole poder monstruoso.
El final del heraldo
La criatura deformada en la que se convirtió Diablillo atacó sin distinción, enfrentándose tanto a changelings como a fantasmas. Fue una batalla desesperada, librada en la frontera misma entre mundos. Finalmente, un disparo cargado con veneno espectral detuvo su regeneración, y lo que quedó de él fue devorado por Stol, quien se desvaneció en la oscuridad del portal.
El amanecer y el olvido
Al amanecer, la niebla se disipó… y con ella, los recuerdos de todos los changelings y mortales presentes en el ritual. No sabían por qué estaban ahí, ni qué habían enfrentado. El Olvido había dejado su marca, no solo en los muertos, sino en la propia memoria del Ensueño.
En cambio, los wraiths recordaban todo. Sabían que la batalla había terminado, pero también que el equilibrio seguía amenazado, y que las alianzas tejidas esa noche… no resistirían por mucho tiempo.