Ubicada bajo la Iglesia de San Antonio de Padua, en San Felipe. Esta bóveda mágica oculta y resguarda alguno de las maravillas más peligrosas jamás vistas.

Estos son objetos de increíble poder, pero de resonancias y efectos tan destructivos para el usuario como para su entorno.

Desde el año 2000 que la bóveda resguardaba una centena de estos peligros, pero para el terremoto del año 2010, bastantes piezas de la colección desaparecieron.
Una investigación se llevó a cabo en su minuto para establecer si el escape había sido propiciado por alguna fuerza externa o interna, pero los resultados finales de la misma hacían más alusión a la naturaleza corruptora de los objetos y las últimas palabras del guardián de ese momento, culpaban a las mismas, “ellas escaparon por sí mismas”.

El guardián actual de la Bóveda Celestial es el Padre Giovanni Santoro, un exorcista experimentado y entrado en edad que pasó una buena parte de su vida lidiando con fenómenos similares.

La bóveda emite avisos que viajan a todos las capillas notables del país cuando percibe el rastro de uno de estos objetos, haciendo un llamado de auxilio a cambio de algún pago por recuperar el objeto en cuestión.