Rocuví III muere por un puñal encantado con el Arte de Otoño, intentando devolver Tarapacá a sus dueños originales tras descubrir los horrores de la conquista. Su muerte desata disputas entre las Casas Gwydion, Beaumayn y Daireann, poniendo en riesgo el equilibrio feérico del norte. Rocuví IV reorganiza el territorio creando los feudos del Mercado del Hada Errante y la Mina de Hierro, marcando el inicio de una nueva era de colaboración y vigilancia.