Antiguo miembro de la Orden de Hermes, viaja a Chile por órdenes de su maestro cuando descubren que sudamérica poco a poco se había vuelto un bastión de poder mágico que la tecnocracia había menospreciado.
Aquí conoció un antiguo maestro del cual la Orden había perdido rastro desde la época de la conquista, al que llamaban “el biblotecario”, sin embargo no pasó mucho tiempo hasta que entendió que su posición frente a la guerra de la ascensión no serviría de nada para los propósitos de la Orden, de todas maneras, su colección de libros y grimorios le permitió mantenerse como miembro a los ojos de Vladimir.
Junto a otros miembros, Vladimir contribuyó con los movimientos esotéricos del país mientras intentaba rescatar todo conocimiento mágico de las culturas asediadas por la colonia y la reciente “Pacificación de la Araucanía”. Sin embargo, con el tiempo sus esfuerzos se centraron en formar un brazo unificado de la Orden y trabajó junto a las otras casas para formar logias e infiltrarse en varias de las universidades a manos de la tecnocracia. Así fue como conoció la recientemente formada casa Fortunae.
Como representante extranjero, decide formar parte de la casa cuando ve que el poder económico del país estaba tambaleando. Con sus prácticas logra servir de apoyo económico para otros grupos mágicos y con ello formar una presión económica con la que influenciar incluso al mismo estado. Estas influencias le hicieron ganar poder e influencia en los círculos políticos y económicos del país, mientras mantenía una fachada de intelectual y asesor financiero, lo que le permitió contribuir a la creación de una de las academias elementales de magia que se formaban en sudamérica para los futuros miembros de la Orden en el continente.
Pero todo cambió con el pogromo tecnócrata en la década del 73. En ese momento, el fuerte golpe que sufrió el país afectó también a múltiples fortalezas y capillas mágicas que la Orden usaba en ese tiempo. Logias fueron perseguidas y destruidas, y la academia tuvo que defenderse. En ese momento se volvió un soldado activo contra la tecnocracia, ofreciendo refugio para los miembros de las tradiciones que se pusieran bajo el liderazgo de la Orden de Hermes, pidiendo a cambio cualquier recurso necesario para combatir a la Unión.
La academia sobrevivió y se ocultó aún más en lo profundo de la Umbra, pero a medida que la guerra se intensificaba, aparecieron miembros que intentaron corromper a los alumnos de esta, lo que provocó un conflicto interno donde conoció a su actual mujer, Alicia “…” una miembro menor de la academia que lo ayudó a enfrentarse al mal que crecía entre la Orden. Cuando el conflicto amainó, y la situación política del país se apaciguó, Vladimir desapareció del dominio público para dedicarse a guerra desde otros frentes. Secretamente ha estado buscando nuevo conocimiento que pueda usar contra la Tecnocracia.
Después de que Doissetep desapareciera y Horizonte se destruyera, Vladimir volvió a su trabajo local en el país, este reencuentro con Alicia llevó a que tuvieran un hijo, Aluk, a quien fue poco a poco introduciendo a la magia.
Actualmente, luego de la tormenta de avatares, Vladimir, junto a los otros miembros de la Orden en el país, buscan activamente cualquier conocimiento perdido que les permita liberar al país de las garras de la Unión y su consenso neoliberal.