Guerras Europeas

Han pasado muchos años, más de los que quisiera recordar, pero el hogar nunca se olvida, se lleva a todas partes, como una mochila con recuerdos, lugares, sabores y aromas, una pesada mochila con sufrimiento, perdida y muerte.

Nací un 27 de mayo de 1922, en una casa pobre en Barcelona, en el distrito de Las Cortes. Solo tengo recuerdos de mi madre, una mujer abatida por la vida, abandonada por mi padre, luchador y justa. Esto no fue suficiente para salvarla; murió el 20 de julio de 1936, a los pocos días del golpe de Estado e inicio de la Guerra Civil Española. Solo tenía 14 años cuando tomé el primer fusil y luché junto al bando sublevado en contra los republicanos. Yo no entendía el conflicto, solo luchaba por comida y abrigo, tenía un talento innato para sobrevivir, herencia de mi madre y de una infancia cruda y solitaria.

Ganamos la guerra civil y perdimos la libertad, Franco se asomaba como un dictador, ya saben, la misma mierda con distinta ropa, la eterna búsqueda de poder. Escape a Francia el 21 de julio de 1939 buscando algo de paz, pero a los perros de guerra, el conflicto los persigue. Solo tuve algunos meses de tranquilidad hasta que Polonia fue invadida por los alemanes, luego, la caída de Francia, el resto ya es historia.

Luché junto la resistencia francesa, compartí el sufrimiento de mis camaradas, simpaticé con su idolología, conocí el amor de una bella francesa, y recordé el amargo sabor de la perdida y la muerte. Luché junto a las Fuerzas Francesas Libres en la batalla de Bir Hakeim, resistiendo por 14 días los ataques alemanes, y participé de la liberación de la ciudad de París el 25 de agosto de 1944.

¿El precio de la libertad? Mi vida. El 26 de agosto de 1944, estaba tendido en un hospital de emergencia, muchas heridas, y huesos rotos, solo escuchaba por un oído y mis pulmones quedaron completamente colapsados. ¿La causa? El proyectil de un panzer alemán explotó al lado mío, derribó un edificio que cayó encima de mí. Lamento cada día haber sobrevivido.

No tengo recuerdos de cuánto tiempo pasó. Creo que fueron varios meses, porque la gente celebró el fin de la guerra. En las noches recordaba a mis camaradas, a la mujer que amé y vi morir en mis brazos. No me podía secar las lágrimas y mi sollozo se escondía entre los tubos que me permitían respirar y me alimentaban. Yo parecía un vegetal en descomposición que luchaba por sobrevivir de manera instintiva, pero anhelaba la muerte. ¿Lección de vida? Hay que tener cuidado con lo que no desea.

El Abrazo y Latinoamérica

Con el pasar del tiempo, empezó a ser recurrente una mujer. No recuerdo su nombre, nunca me lo dijo, pero tengo guardado en la retina sus ojos celestes, profundos y penetrantes como ojos de gato, su pelo castaño, su pálida piel, sus finos rasgos, labios siempre rojos, del mismo color que su vestido, tapado en un elegante abrigo.

Esa mujer me visitaba seguido, extraño si yo perdí todos mis vínculos mortales. Al principio tímida, luego interactuaba conmigo como si fuéramos amigos de años. Yo solo la miraba, como si mis ojos pudieran hablar y ella entender. Sin embargo, su mirada era de lastima, como quien ve a un perro callejero moribundo y se acerca a él solo de pena.

Nunca supe la razón, pasé años buscándola sin encontrar ningún rastro, como si hubiera simplemente desaparecido. Recuerdo muy bien la noche del 14 de diciembre de 1952; ella entró de alguna manera el hospital, sus ojos brillaban en la oscuridad, lentamente se acercó a mi oído y me dijo con una suave voz, que apenas pudiera corriera, que escapara de Francia y de Europa, que escapara de noche y durmiera de día, que nadie me viera comer y que ojalá encontrara algún día paz. Luego me abrazó.

Llegué a Argentina el 12 de abril de 1953. Aprendí a vivir con “esto” a punta de errores, pero un perro viejo aprende trucos nuevos. En Buenos Aires viví por más de 20 años y como un sabueso encontré a los de mi clase, quienes me enseñaron lo que la calle ya me había mostrado. Para ser sincero, nunca encajé con su vida burguesa, ni con su interés en la política ni con su búsqueda del poder; la Camarilla es una pérdida de tiempo, dominada por unos viejos insaciables quienes usan a los vástagos más débiles para su propio beneficio. A estos no les queda otra opción ¿Sabes? Solo buscan seguridad y paz, lo sé porque yo también busqué bajo su amparo. Sin embargo, no entendía su odio por la humanidad, no es que yo prefiriera a los mortales, pero en realidad no nos diferenciábamos mucho los unos a los otros, éramos seres luchando por sobrevivir.

Con el tiempo me volví más irreverente, falto de clase para algunos, lunático para otro; a veces perdía cordura y despreciaba mí no vida. Busqué refugio en los animales en muchos casos y me aferraba a la idea de poder encontrar a la persona que me hizo esto, algunas veces pensando en vengarme, en otros momentos solo quería agradecerle.

Me fui de Buenos Aires el 24 de marzo de 1975, exactamente un año antes del golpe de Estado en dicho país. A los perros de guerra el conflicto los persigue y yo ya reconocía el olor de la muerte y el sufrimiento. El panorama latinoamericano no era el mejor, siendo el nuevo tablero de las grandes potencias en el periodo de guerra fría. El 72 en Uruguay, el 73 en Chile, el 75 en Perú, Ecuador y Argentina. Recorrí toda Latinoamérica, vi y viví sus dictaduras. Hablé con la gente que pude, pocos vástagos, muchos humanos, llenando mi mochila con nuevos recuerdos, lugares, sabores, aromas, sufrimiento, perdida, miedo y muerte.

Chile y Dictadura

Sin embargo, mi destino final fue Chile. Decían que allí la dictadura era feroz e inhumana, y no era una mentira ni una exageración. En el país cordillerano pasaron cosas que ni el peor Príncipe de la Camarilla permitiría. Vástagos y humanos si nos diferenciábamos, nosotros matábamos y luchábamos para sobrevivir, las escorias en Chile lo hacían por placer. Llegué un 6 de marzo de 1980 y no fue difícil encontrar mi nuevo hogar.
A los pocos meses en Santiago de Chile, ya estaba trabajando como espía y asesino del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Nada había cambiado tanto, era lo que mejor sabía hacer, pelear y sobrevivir. La vida aburguesada de la Camarilla en Buenos Aires solo me causaba repulsión, la vida clandestina, la fraternidad y el compañerismo eran mi zona de confort, eran mi forma de ser; aunque seguía siendo un irreverente y falto de clase. Como decían en Chile, un roto.

La conocí un 8 de marzo de 1982, he inmediatamente sentí algo por ella. Su largo, negro y liso pelo oscuro, su amplia sonrisa, sus cachetes siempre rosados y una mirada profunda y melancólica, me hacían recordar a mi antiguo amor en Francia, pero no ese amor romántico de las películas yankies, falso, egoísta, exclusivo, este era un amor fraternal, un compañerismo, una hermandad. Desde ese día nunca me separé de Blair Bastet… no era un nombre difícil de olvidar, tampoco era muy chileno, pero claramente ella no pertenecía al mundo de los mortales. Ya no era el único al cual el conflicto perseguía y había aprendido a sobrevivir.

Juntos hicimos muchas misiones para el FPMR. Ella siempre fue astuta, dura y directa, era la más inteligente del frente pero no necesitaba liderar para alimentar su ego como el resto de los mortales. Siempre fue eficiente al actuar, sigilosa como un gato; yo en cambio me había forjado en las guerras de los humanos, yo era un perro rabioso, embrutecido, pero siempre fiel. La mayoría de nuestras acciones fueron victorias en contra la Dictadura, y nos volvimos expertos en escapar de la DN y de la Camarilla de Santiago. Sin embargo, no todo fue triunfo. Vimos a muchos compañeras y compañeros desaparecer, si tenían suerte los encontrábamos muertos; fracasábamos muchas misiones también, tal vez la más importante el 7 de septiembre de 1986.

La Libertad llegó y esta vez, no me costó la vida. Había encontrado un hogar junto a Blair y tal vez un poco de paz tal como me había dicho la elegante mujer una noche de diciembre del 46. Chile se había logrado vencer la dictadura y junto a Blair seguimos de cerca el retorno de la democracia y la posterior corrupción liderada por los grupos políticos.

La dictadura no había terminado para los mortales. Con Blair pasamos muchos años ayudando desde la clandestinidad a encontrar los cuerpos de detenidos desaparecidos, forzar sapos que luego aparecieron en el Informe Rettig y haciendo un poco de justicia por mano propia a algunos asesinos uniformados. La dictadura tampoco había acabado para nosotros, éramos vástagos guachos, la clandestinidad era nuestro estilo de vida, como un gato y un perro callejero.

Nos volvimos expertos en perseguir problema, y pasamos más de 18 años en el sur del país, trabajando con las comunidades mapuches, ayudando en las tomas de terrenos y combatiendo contra los pacos bastardos, todos trabajos nocturnos. Nos volvimos expertos en matar pacos, olíamos y sentíamos a los más cochinos, violentos y psicópatas. Pero nuestros esfuerzos no eran suficientes, dos vástagos y un pueblo revolucionario contra un Estado armado, era una pelea injusta, desproporcionada, que inevitablemente traería muerte. Volvimos a Santiago el 24 de noviembre de 2018, diez días después de la muerte de Camilo Catrillanca, no todo era triunfo, también fracasábamos misiones.

Volver a Santiago a las filas Anarquistas, nos permitió ver con mayor claridad que el conflicto mapuche no era un hecho aislado. Chile cultivó un conflicto social en todo el país por más de 30 años. Nuevamente hay conflicto y donde hay uno, siempre habrá un perro de guerra olfateando sufrimiento, muerte, y esta vez, un poco de esperanza y dignidad.

Proyecto Boca del Lobo

Fecha: diciembre 2020

Jeanne Seriz -una mercenaria Anarquista- volvió a Santiago con un mensaje directo a Colmillo: Valdivia está libre de vástagos. Para Colmillo sonaba una gran oportunidad para iniciar un proyecto por años archivado.

No es un secreto para los Anarquistas que en la región de Los Ríos y la Selva Valdiviana está infestada de Lupinos pero no están en la ciudad, información que al parecer no maneja la Camarilla porque nunca les ha atraído tomar Valdivia.

Colmillo sabe que tener Valdivia significaría tener acceso al puerto de Corral y con eso, el movimiento de equipos y vástagos por mar para evitar el desplazamiento por tierra. También significaría tener un Estado Libre lejos de los ojos de la Camarilla y un bastión en la boca del lobo -literalmente-.

Escuchó también que, en la denominada Batalla de Valdivia, estuvo presente un remanente de la Segunda Inquisición por lo que podrían aparecerse en la ciudad y con eso, conseguir más información de ellos.

Colmillo organiza una reunión conmigo y Jeanne Seriz e inician juntos el proyecto “Boca del Lobo”. El proyecto supone que Jeanne y yo viajemos junto a un grupo de vástagos para cumplir las siguientes misiones:

  • Bajo mundo: Jeanne tiene nociones del manejo del bajo mundo en la ciudad. Ella junto a otros 2 vástagos anarquistas buscaran a la persona u organización y tomaran el control de la noche de la ciudad.
  • Administración: Blair se infiltrará en la administración de la ciudad (municipalidad, CORE y similares) para encontrar los papeles que esconden al líder de la noche valdiviana y de paso organizar y limpiar los antecedentes que permitan la instalación de la Baronía.
  • Puerto de Corral: Yo comenzaré la infiltración en el puerto, obtendré los mapas físicos y administrativos, y veré quienes son los eslabones débiles y por donde podemos controlar.