Resumen

Un médium más viejo de lo que parece, nacido por allá por 1950 en Inglaterra y que tras pasar por el control de una vástago por muchos años, terminó en Chile y, más tarde, bajo un control forzado por F.A.S.T., lugar donde sirvió como unidad de apoyo a diferentes cazadores hasta que logró escapar.

Pero más tarde y debido a un chip subcutáneo bajo el cuello, obra del equipo médico de la Segunda Inquisición, debió refugiarse bajo el brazo corrupto pero seguro de las tres familias más poderosas de Bajos de Mena, el cual sería su último hogar antes de encontrar la ayuda de una Cazadora con habilidades médicas inigualables, la cual logró quitarle el aparato y así permitirle, finalmente, escapar de las garras de Vástagos y de F.A.S.T. por igual.

Este NPC partió originalmente como personaje en la mesa que dio nacimiento a la actual temida Segunda Inquisición y más tarde, se transformó en un NPC como tal al servicio de otras crónicas. Para aquellos que lo conocen, es un tétrico psíquico con poderosas conexiones con los muertos y las sombras, pero para quienes apenas lo han visto un par de veces, es poco más que un loco.

1943

Oliver Losthill, nacido (1 de noviembre 1943) en un pequeño pueblo de Inglaterra, vivió la mayor parte de su vida en hogares problemáticos, pasando de un grupo familiar a otro mientras su familia se destruye por diferencias de opinión, enfermedades y una mala crianza.
Sumado a esto, la extraña capacidad innata de siempre percibir en parte ese algo más a su alrededor, aquella sombra al final del pasillo o aquella voz sin origen, confluyeron en la formación de una persona relativamente aproblemada y algo incapaz de relacionarse del todo bien con sus pares, centrándose en general en sí mismo y aquel “segundo grupo familiar”, el de los no físicamente presentes.

Por suerte o infortunio del destino, pasa buena parte de sus últimos años escolares y los primeros de adulto joven en los cementerios cercanos, llamando la atención de algún vástago interesado en los muertos. Y lo que comienza como una agradable amistad de intereses similares, rápidamente se transforma en una tóxica relación de amor y odio, producto de la vitae, aquel dulce néctar de infinito poder y placer.
Pero ya comandado por una mente ajena, pierde todos los restantes estribos de su vida al quedar bajo las órdenes de las bestias nocturnas, entes que se preocupan de fomentar las capacidades innatas de Oliver con respecto a los muertos, de alejarlo de su vida anterior al renombrarlo Ordmund Fate y acostumbrarlo a la muerte al mantenerlo al servicio de entes sombríos, dados a las sombras y una extraña “idea” o lugar, llamado Olvido.
Su maestra, una “Lasombra” de nombre, Edda Wood, una mujer directa y de pocas palabras, poco genio, pero convincente voz, aunque sin revelarle demasiado de su naturaleza o del político mundo que ahora habitaba, lo obliga a viajar por todo todos sitios. En parte cuidando de ella por los días y sirviendo de alimento durante las noches en que la caza escasea, cuestión que se vuelve aún más presente a finales del 2012, cuando temiendo algún final aciago sobre diferentes aspectos de Londres, decide moverse fuera del continente y más específicamente a Latinoamérica, al país de Chile.

Con la obligación de aprender el idioma para lidiar con los mortales de la tumultuosa tierra que ahora pisaba, eventualmente se encontró con una voz diferente a todas las demás, una voz como de ultratumba, sabia y muy recurrente, una especie de ente familiar, como si lo hubiera seguido por toda su vida, pero al mismo tiempo nueva, al nunca haberla escuchado antes. Esta especie de guía poco regida por cuestiones de moral, se transforma en una especie de monólogo interno en la mente de Ordmund. Conversar seguido del mundo de los muertos como del de los vivos, lo impulsa a buscar más espíritus aún presentes, a desear saber más por parte de ellos, conocer de primera mano las desgracias y testimonio que los idos tienen para dejar, pero también a respetar su esencia. Esto despierta una especie de hambre, una suerte de motivación personal por desear existir todavía y no simplemente limitarse a seguir a una maestra silenciosa.

Pero, como nada viene gratis, las enseñanzas de su nuevo guía implican una clase de retorno, la recreación de ritos ajenos a su comprensión, así como acarrear mensajes de un lugar a otro o entretenerla con historias del mundo de los vivos. Tareas que aunque simple, obviamente esconder una especie de plan secreto muy extraño, pero para Ordmund, quien ha aprendido a apreciar lo que puede encontrar en aquellos entes deseosos de mantenerlo vivo, no se molesta nunca en objetar respecto a dichas peticiones, después de todo, la ayuda de esta voz resulta instrumental en el bienestar de su psiquis en esta tierra tan caótico y aquella vida tan llena de manipulaciones.

Guiado eventualmente por la misteriosa voz y por su maestra no muerta, interceptan una noche, un extraño cargamento de libros dedicados a la muerte. Interesantes lecturas con que ahonda en su comprensión y dominio sobre la extraña naturaleza de la muerte en quienes recientemente han partido, pero la respuesta, que no tarda más de un par de semanas en llegar, transforma el misterioso plan de Edda con respecto a los muertos, en una incógnita infinita, al acabar ella desaparecida por una increíble fuerza de choque humana (F.A.S.T.) que acaba con su refugio y provoca el escape de los servidores de la vampiresa, Ordmund incluido.

Las incógnitas son muchas en las noches más recientes. La sed también lo es por aquello de lo que se le es despojado tan forzosamente, pero de no ser por la convincente voz en su cabeza y una primera aparición formal como espíritu de los muertos por parte de su guía, demostrándose como la misma Edda, aunque solo en forma. De identidad refiriéndose a sí misma como “Odilia Wood”, aparente gemela de su maestra supuestamente muerta, Ordmund queda convencido de que debe seguir sobreviviendo y buscando sangre, de un modo u otro, para buscar algún propósito mayor.

2020

Tras haber seguido el rastro de la lectura prohibida, a raíz de los encuentros en el pasado con la Fuerza de Ataque Secreta Temprana (F.A.S.T.), descubrió una maravillosa fuente de conocimiento respecto a las vías nigrománticas, a las que logró tener acceso limitado por un tiempo. Pero la respuesta, dura y rápida, acabó por capturarlo en una redada al domicilio en el que se alojaba por aquella época (a mediados de 2020).

Mancera y su equipo especializado lo tomaron como prisionero destacado. Tras monitorearlo, quedó decidido emplearlo con correa y bajo amenaza de muerte. Pasando así entonces de escapar de una esclavitud inmortal a una nueva forma de servicio forzado.

Su labor de esta manera duraría hasta finales de 2020, siendo testigo por todo ese tiempo de las secretas operaciones inhumanas de la organización. De su actuar despiadado y falto de alma, totalmente genocida y violento con lo desconocido.

2021

Actualmente, tras innumerables intentos de escape de entre los que uno dio éxito, reside en relativa calma y libertad por Bajos de Mena, al servicio de Los Farías con sus servicios de medium a cambio de sangre, de la que este ghoul sin vástago aún depende para sobrevivir.

Un acuerdo secreto, en todo caso, lo fuerza a permanecer en la zona hasta poder encontrar a algún admirable cirujano que le pueda extraer cierto rastreador que posee en el cuello. Una de las más inhumanas medidas de FAST, creada para mantener bajo vigilancia a sus más útiles mascotas.

Es a finales de agosto del mismo año, que gracias a una mujer de nombre “Isabel” (cazadora, jugadora), logra deshacerse del chip de F.A.S.T., tras lo cual y sin perder tiempo, se dio a la fuga, finalmente libre del rastro que dejaba y cualquier responsabilidad con cualquier familia.

Antes de irse en cualquier caso, le dejó su diario personal, en inglés y en español, con todas su vida, conocimientos del mundo vampírico, de su tiempo en F.A.S.T., del mundo de los muertos, de cómo contactarlos y los detalles de la increíblemente secreta senda de hechicería, Via Nicromantiae, que La Sociedad de Leopoldo tanto resguarda en sus bibliotecas más secretas… Pero que, por descuido de Isabel, acabaría por terminar en manos del Clan Hecata.

Nadie sabe a día de hoy dónde está Ordmund realmente o siquiera si es que sigue en el mundo de los vivos… O los muertos.