Isabel Maturana es la científica más destacada en Chile sobre teoría de la relatividad, espacios cuánticos de incertidumbre, manipulación de taquiones y principio de causalidad. Estos estudios son simplemente una capa de lo que realmente le interesa: El estudio del efecto de tiempo en nuestra realidad. Despertó hace algunos años mientras se acercaba a la sociedad del éter para involucrarse con sus teorías más alocadas, cuando en verdad lo que encontró fueron respuestas.

En 2020 logra la autorización de las tradiciones y el financiamiento de un inversionista Eterita internacional para levantar su proyecto principal: El laboratorio de estudios crononautas.

Si bien Tatiana Digmann como representante eterita la conoce, no trabaja con ella directamente ya el inversor con el que trabajan es parte de la competencia de sus empresas Diggman Inc.

Su supervisor e inversionista, el señor Gustavo Sotomayor, gerente general de las empresas Iritech Technologies, es conocido por forjar herramientas poco convencionales para defender a las tradiciones de la tecnocracia alrededor del globo y tener algunos negocios con la defensa del estado. La mayoría de esta tecnología son herramientas y no son letales, excepto por algunos productos específicos que deben usar para “cuando las cosas se ponen feas”.

Al conocer el trabajo de Isabel, le instó para que desarrollara una máquina capaz de observar fenómenos y transposicionar elementos a través del tiempo sin un gran riesgo de paradoja, a lo que llamó el “fenómeno de causalidad inversa”. Es por ello que Isabel se vuelve una becada de su empresa y trabaja en los límites del consenso, usando diversas teorías de relatividad que prueba en la máquina.

En octubre del 2020, cuando las primeras pruebas de su proyecto estaban listas y daba los primeros resultados, un grupo de Húsares de la muerte, usa la máquina en fase de prototipo a la fuerza para forzar una distorsión en el espacio tiempo, destruyéndola en el proceso. Su equipo apenas logró salvar algo de ella que sirvió para traer a algunos aliados de vuelta, pero hasta el día de hoy busca los recursos y materiales para intentar volver a armar la máquina, sin embargo los materiales son tan escasos que se ha vuelto una tarea demasiado difícil, haciendo que el laboratorio contraiga una deuda enorme. Mientras tanto, para apalear la deuda con su inversionista, ha arrendado parte del equipo del lugar a esa empresa para crear tecnología de combate y seguridad.