El personaje que ha dedicado su vida al servicio de su orden, haciéndose muy joven (25 años) un reconocido exorcista, una vez que estallo la dictadura en chile, Humberto fue enviado al vaticano, donde aprendió las artes del exorcismo y la lucha contra los demonios.

A los 40 años Huberto vuelve a chile, en donde se pone en contacto con lo que queda del coro celestial, para ayudar a reconstruirlo a la sombra de la inquisición y la iglesia.

Humberto se ha dedicado fielmente a lo que, el considera que es su llamado divino, la lucha contra el demonio y sus fuerzas malignas.  Llegando a ser uno de los exorcistas más destacados de chile y latino América.