Concepto General: Enigma Mortuorio
En su mayor parte Ahrizandrei es un enigma, un vástago críptico e incapaz de comprender realmente el mundo posmoderno y a los otros, alguien desinteresado de la mayor parte de los asuntos de la estirpe y muchas veces considerado errático o incomprensible. Este heraldo puede ser perturvador e inhumano, con reacciones emocionales extrañas, tanto en su frecuencia como en su naturaleza, como lamentarse de conseguir sus propias metas o enfurecerse contra quienes dañan a las mariposas. Lo cierto es que nadie ha visto su rostro (que se sepa), sino la máscara inexpresiva que siempre lleva puesta. Y si bien es conocido por compartir secretos ocultistas y nigrománticos con extraña generosidad, también lo es que nadie sabe o comprende realmente su doctrina y objetivos.
En las noches modernas, su lealtad hacia el clan Hécata es completa, pero los pocos vástagos que se han detenido a observar su comportamiento concuerdan en que sus acciones parecen favorecer la entropía y el caos. Las frases de Ahrizandrei no ayudan en este sentido, pues en sus palabras su misión consiste en acompañar a otros en la muerte, lo que podría significar entregar consuelo a un moribundo, observar cómo una ciudad se hunde en el caos sin intervenir o tomar en sus propias manos la tarea de acabar con alguien o algo.
Muerte y renacimiento, ese es el secreto de la no-vida y los vástagos no están excluídos del orden cósmico, la muerte es en muchos sentidos el comienzo de un nuevo ciclo de la vida y la no-muerte sólo una detención temporal entre el fin de un ciclo y el comienzo de uno nuevo. Para Ahrizandrei renacer es un acto de la consciencia, algo que sucede a cada momento y la resurrección a la vez un milagro y felonia que los vástagos realizan cada noche al despertar.
Modus Operandi: Ladrón de Tumbas
En términos generales Ahrizandrei es un vástago de baja actividad, pasa noches completas sin despertar de las catacumbas en las que toma refugio y en varias oportunidades puede levantarse sólo para leer o estudiar un tema sin interactuar con otros vástagos o mortales. A pesar de esto, las pocas veces que sale al mundo superior, sin excepción es un mal presagio, un signo de que el tiempo de algo ha llegado a su fin y un ritual fúnebre que acaba de comenzar.
El motivo más común por el cual sale de su refugio consiste en la cacería, su misión personal y se basa en gran medida en su don profético para leer los patrones de la entropía (Auspex 2: Defecto Fatal y Auspex 5: Clarividencia). Debido a esto, en términos prácticos Ahrizandrei se alimenta principalmente de personas tocadas por la entropía, ya sea alguien que acaba de fallecer en un accidente o atormentado por una enfermedad terminal, aunque beber sangre de un deudo podría ayudarle a comprender desde otra perspectiva la muerte.
Generalmente antes de ir a recoger un cadáver, Ahrizandrei construye una máscara en base a sus visiones místicas y tras la muerte suele robar los cadáveres (los cuales una vez abandonados por el alma carecen de algo sagrado) para usarlos como siervos o agentes que siguen sus instrucciones como marionetas. Fuera de esto lo más común es que se alimente de víctimas que agonizan o han fallecido recientemente por causas naturales o al menos fuera de su responsabilidad, si bien en algunos contados casos podría ayudar a alguien a morir bebiendo toda su sangre. Siendo la muerte voluntaria un don que ni el mismo considera realmente un acto de compasión.
Filosofía Personal: Senda de la Muerte y el Alma
Ambición: “Aprender los secretos de la muerte y trascender el ciclo de renacimientos”
Metempsicosis: la vida y la muerte son parte de un ciclo en el que todos los seres vivos se encuentran atrapados y fatalmente condenados. La creencia de Ahrizandrei en el renacimiento lejos de ser reconfortante es una maldición, en última instancia el Dios verdadero es consciencia y luz absoluta, mientras que el olvido es el germen de ignorancia que fuerza el constante renacer. Para Ahrizandrei este proceso de muerte y renacimiento no es ajeno a los cainitas, ya que la muerte es una ilusión metafísica, el alma es una substancia eterna y jamás nace o es destruida, por eso una voluntad fuerte que puede sobreponerse al olvido es capaz de recordar incontables vidas pasadas o máscaras.
Gnosticismo: Este mundo material fue creado por un dios corrupto, el Demiurgo, quien creó esta realidad para mantener a las almas atrapadas en el plano material, el llamado Príncipe de este Mundo (Juan 14:30) y se hace pasar por el Dios verdadero. En esta doctrina Caín fue la primera consciencia de este ciclo cósmico que reconoció abiertamente la falsedad del demiurgo y se reveló ante él, un primer Cristo que entregó la vida eterna a sus elegidos, la estirpe. Sin embargo la no-vida no es tanto salvación, como una oportunidad de detener el ciclo y poder estudiar la muerte hasta romper la ignorancia metafísica que encadena las almas al olvido. La vida eterna no es tanto algo que conseguir o alcanzar, como la verdadera naturaleza del alma.
Para Ahrizandrei la muerte no es buena o mala, es un proceso del cual aprender, una perspectiva desde la cual observar esta misma realidad que se identifica en la doctrina con la muerte. El fin del mundo es visto por él con la misma indiferencia metafísica, ya que el renacimiento de este mundo es tan indeseable como renacer en este mundo condenado a la muerte, pero buscar activamente el fin del mundo es seguir el plan que el mismo Demiurgo trama con el fin de volver a sumir en el olvido a las almas y así poder recrear un nuevo mundo sometido a su poder.
Respecto del infernalismo, Ahrizandrei lo considera una trampa creada por el mismo Demiurgo, quien es tanto el Dios del viejo testamento como Satán, de esta forma el Príncipe de este mundo confunde a las almas en una falsa lucha u oposición que mantiene a las consciencias enfrentadas entre sí y distanciadas del Dios verdadero y absoluto, quien reside realmente en otra dimensión conocida como Pleroma, que es de donde provienen todas las almas.
Biografía Humana y Vampírica
En las profundidades de Kaymakli
Desterrado hace siglos en las catacumbas de de Kaymakli, Ahrizandrei y sus hermanos fueron invitados por su antediluviano, a una reunión familiar en donde Capadocius juzgó a su prole y, decepcionado por lo que había creado, decidió deshacerse de todos ellos, eso fue el festín de la locura, el origen de los Heraldos de la Calavera. Quién fue antes de eso, es una pregunta que ni el mismo sabe, tras ser encerrados en esas catacumbas los heraldos se vieron obligado a devorar a sus compañeros, amigos y hermanos, cruzar el inframundo y hacer pactos con oscuras fuerzas que les ayudaron a escapar de ahí.
De este modo Ahrizandrei olvidó gran parte de su existencia anterior, pero hay tres recuerdos que le permitieron luchar contra el mismo olvido, conservar su identidad y no convertirse en un espectro. El primero de estos es que en algún momento Ahrizandrei fue un sacerdote zoroastrista encargado de realizar rituales funerarios en una torre del silencio que fue progresivamente abandonada, experiencia que habría provocado una crisis de fe que lo llevó a explorar las doctrinas esotéricas gnosticas y dualistas de los maniqueos, círculos en los que terminó por conocer al clan de la muerte y la inmortalidad.
El segundo recuerdo consiste en que tras su abrazo Ahrizandrei se transformó en un seguidor fanático del camino desarrollado de Capadocio, la Senda de los Huesos. Incluso en las noches actuales la doctrina de la Senda de la Muerte y al Alma que sigue es una herencia de aquellos tiempos en los que se dedicó especialmente al estudio del fallecimiento y los mismos cadáveres, a los cuales utilizaba sin mucho pudor ya que “con la muerte el alma abandona el cuerpo” y por ello a su juicio no quedaba nada sagrado que profanar en un cadáver.
Pero por sobre eso Ahrizandrei tiene un recuerdo que lo atormentó todos los siglos que permaneció en Kaymalky, el motivo de su venganza. Los relatos del festín de la Locura pueden ser dudosos, pero casi todos concuerdan en que Capadocio hizo cuatro preguntas a su prole, él respondió correctamente a todo, sin embargo Caias Koine, quien se sentaba junto a Capadocio, murmuró a su oído algunos rumores acerca de él y de que “aún eran muchos”. El motivo formal de su condena fue la profanación impía de los cadáveres, sin embargo el antediluviano simplemente estaba buscando excusas o al menos eso recordó una y otra vez, durante siglos, fue parte el corazón de sus conversaciones y de la paranoia con los otros heraldos. Entonces esos mismos recuerdos, de tanto repetirlos, se volvieron confusos para ellos mismos, no así el odio que sentía ante la traición del fundador, aquel en el que había confiado por sobre el mismísimo Dios y que había pagado su fe y amor de la forma más cruel que existe.
Dentro de la Espada de Caín
Tras largos siglos los heraldos fueron contactados por el misterioso Capuchino, quien su furia a la Espada de Caín, después de todo tenían más razones que cualquier otro cainita para odiar a los antediluvianos. Pero, incluso antes de ser liberados, los heraldos hicieron tratos con la Mano Negra, en donde Ahrizandrei tomó contacto con Helena, quien tenía actividades en una tierra lejana conocida como Chile y quién le reveló el paradero de Lucianus Giovanni, quien, según Helena, diabolizó durante la purga del clan capadocio a la única chiquilla de Ahrizandrei que había logrado sobrevivir el festín de la locura.
Tras ser liberados el grupo al que pertenecía fue conducido a la ciudad de México, en donde tras realizar varias ceremonias y acuerdos, terminaron atravesando los ritos de creación del Sabbat y convirtiéndose en miembros de la Secta. Poco después de eso, en 1998, viajó a Valparaíso durante los años en lo que el Sabbat ya se encontraba en la clandestinidad en el puerto. Durante aquellos primeros años el Sabbat, en su mayor parte, le pareció un grupo mediocre y corrupto que no merecía su aprecio o lealtad, con la excepción de la cofradía encabezaba por Deïanira.
Deïanira era un Obispo tzimisce quien era en ese entonces líder de la Senda de la Muerte y el Alma en Valparaíso, además de ser uno de los contactos entre el Sabbat y la Mano Negra, la llave para poder contactar a la esquiva Helena. Deïanira lideraba la Cofradía Morscerta (llamada también morcherta o mortaja), quienes se arrojaban el dominio de una de las puertas al Templo Oculto de la Cueva del Chivato, puntualmente la que llevaba el lema “Mors certa, sed hora incerta”, la cual era un saludo común entre miembros de aquel culto.
A diferencia de otros miembros del Sabbat que buscaban ingresar a las ruinas físicas de la cueva del Chivato, los miembros de la Morscerta buscaban acceder al reflejo en las tierras del espejo del templo oculto, cosa que era comprensible después de que la Camarilla destruyera el templo oculto original en 1830. Un segundo templo, reconstruído cien años después, fue también parte de un ritual para adelgazar o rasgar el velo, sin embargo el proyecto fue frustrado cuando la Camarilla retomó el poder en Valparaíso, desde entonces el plan secreto de la Morscerta consistía en olvidarse del dominio físico y concentrarse en las tierras del espejo, proyecto en el que Ahrizandrei vendría a colaborar.
Para muchos cainitas la agenda de la Morscerta resultaba oscura y poco práctica, sin embargo detrás de estas prácticas Ahrizandrei encontró la forma de volver a salir al exterior y alimentarse, siguiendo las costumbres de su linaje y su experiencia en ritos fúnebres comenzó a construir diferentes máscaras con las cuales salir a la superficie, participando en la organización que Deïanira realizaba cada año del Festivo dello Extinto el cual se camufló en el carnaval de los mil tambores, uno de los pocos momentos en los que Ahrizandrei se mezclaba con los mortales.
El nuevo clan de la Muerte
Durante los primeros años en Valparaíso todos creían que el fin de Ahrizandrei era eliminar a todos los miembros del clan Giovanni que estuvieran a su alcance y el primero en la lista negra era Lucianus Giovanni, quien había llegado a estas tierras por un acuerdo con la Camarilla. Fue en 2006 que la Morscerta consiguió finalmente atrapar a Lucianus Giovanni y darle muerte definitiva, sin embargo lejos de extender la muerte al resto del clan, Ahrizandrei se deshizo de sus antiguos aliados del Sabbat y reveló a sus antiguos enemigos algunos secretos anteriormente revelados a él por el Capuchino, acompañandoles a una reunión familiar en Venecia a la que se sumaron algunos miembros de la línea de sangre Samedi recientemente llegados con la masiva migración haitiana.
Tras la reunión familiar convenció al resto del clan de sacar de su letargo al díscolo Vittorio Giovanni, a quien podría decirse que dejó a la cabeza de su linaje en Valparaíso. Mientras que la inasistencia de Helena a la reunión familiar, así como a posteriores reuniones y las progresivas noticias acerca de las actividades del SON han hecho que se distancie de su antigua aliada, la cual considera que esta continuando los proyectos perniciosos que llevaron a Capadocio al festín de la locura.
La Máscara de Discordia
Poco después de la fundacion del clan Hecata, Ahrizandrei tomó quizás una de las decisiones más cuestionadas por el clan, justificadose en profecías incomprensibles y en su deber o responsabilidad ante un experimento que considera que resultó bien o mal según la noche en el que se le pregunte, el hecata abrazó a un nuevo heraldo, una hermosa joven llamada Alice Reighmann recientemente fallecida en un accidente vehicular. Según palabras del mismo Ahrizandrei su abrazo fue un accidente milagroso, ya que no se suponía que su sangre pudiera reanimar un nuevo vástago, mientras que las incoherencias en sus razones se pierden y mezclan con las preguntas acerca de cual era el fin del ritual que realizaba con el cuerpo muerto de la joven.
Del modo que sea confeccionó para su chiquilla una máscara y la presentó ante el resto del clan como su chiquilla, sin embargo su instrucción se vio interrumpida por un accidente en 2020 en donde, junto a gran parte de los otros hecata de Viña del Mar, quedaron atrapados en el submundo. Muchas son las dudas que razonablemente podrían realizarse sobre estos hechos, por un lado su desaparición coincidió con las guerras del hambre que sucedieron durante la pandemia y su chiquilla, Alice Reighmann, permaneció en Viña del Mar, en donde se transformó en amante de Frederick Crass (el Príncipe pro-tempore tras la desaparición de Octavia) y según muchos fue la causante de la ruina y locura que envolvió tanto al príncipe como a la misma ciudad, el cual llevó incluso a un casi enfrentamiento abierto entre los Hecata y la Camarilla.
Si bien Ahrizandrei se burla de quienes le suponen una mente maestra detrás de cada suceso en la ciudad, lo cierto es que Alice Reighmann tras causar estragos en Viña del Mar, viajó a Santiago en donde su fama entre la estirpe no hizo sino crecer y en un mal sentido. Mientras tanto sus apariciones desde aquel entonces han sido esporádicas y si bien defiende que ni él está por encima de su clan, defiende que la instrucción de su chiquilla no ha sido terminada y que quien se enfrente a ella estaría desafiando a la misma dama del destino, pues ella (para él) es un agente necesario para los objetivos del clan, si bien sus excusas hallan poca comprensión entre sus hermanos.