Descripción:
La Iglesia del Niño Jesús de Praga corresponde a un templo católico de menor escala ubicado en el sector de Cal y Canto, una de las zonas más antiguas de Santiago. Se inserta en un entorno marcado por tránsito intenso, comercio informal, alta población flotante y la cercanía al río Mapocho.
El sector es una superposición histórica de restos coloniales, infraestructura moderna y una red de túneles subterráneos antiguos —coloniales e hidráulicos— asociados en la memoria urbana a actividades clandestinas y a lo oculto. En este contexto, la iglesia siempre fue un lugar creíble para que sucesos anómalos ocurrieran sin atraer atención inmediata.
Emilia y el Hijo del Pecado:

Durante décadas, la iglesia funcionó como el refugio principal de Emilia de la Garza Hermosilla, vampira Sabbat. Mientras el templo operaba con normalidad en la superficie, en el subsuelo se desarrolló un culto desviado basado en sangre ritualizada, manipulación de la culpa y el uso de discrasias humanas.
Bajo el altar y las criptas, antiguos túneles jesuitas albergaban una biomasa negra concebida como la placenta del Hijo del Pecado, entidad destinada a materializar la corrupción espiritual a gran escala.
La noche del 24 de junio de 2021, durante un eclipse lunar, Emilia intentó culminar el Ritual de Alzamiento de la Sangre. El evento fue interrumpido, desencadenando un enfrentamiento violento, un incendio estructural y la manifestación incompleta del Hijo del Pecado.
Emilia fue destruida durante el enfrentamiento. Sus cenizas quedaron dispersas en el lugar. El Hijo del Pecado fue neutralizado antes de completarse y gran parte del conocimiento ritual se perdió en el incendio.

Actualidad
La iglesia no colapsó, pero quedó inutilizable y permanece cerrada de forma informal. Los túneles continúan parcialmente accesibles y conservan restos de biomasa y residuos rituales.
La corrupción persiste de forma latente, manifestándose en malos sueños, sensación de culpa, conductas erráticas y animales que evitan la zona. Las cenizas de Emilia actúan como un foco residual que mantiene activo el eco del ritual fallido.
Cazadores continúan investigando el lugar, considerándolo una herida sobrenatural no cerrada.