Si hay un lugar conocido por tener tradiciones mágicas y atractivos turísticos sobre brujería, ese es Vichuquén, y esto no se debe simplemente a la forma de bruja que tiene su lago principal o a los mitos que trata de promover la municipalidad para atraer turistas, no, esto, aunque perdido en el tiempo, se origina en las prácticas que hechiceros extranjeros e indígenas locales solían tener, y compartir, lo que dio origen a un sinnúmero de historias esotéricas entre los mismos vecinos.
La tradición originalmente posiciona a la familia Calquín como los principales practicantes de magia en el lugar y fueron éstos los que descubrieron en lo profundo del bosque una fuente mágica que emanaba poder para la zona, fundando ahí mismo el primer aquelarre a cargo de proteger la fuente y los secretos que rara vez compartían entre los indígenas y despertados.
Con el tiempo las costumbres y prácticas del grupo fueron pasando de generación en generación, mientras otros miembros recorrían la zona alrededor en busca de otros trazos de poder que pudieran proteger antes de que el mundo se quedara sin magia, volviéndose los guardianes del lugar.
El aquelarre es dirigido por un consejo de 3 ancianas, siempre mujeres, siempre 3 según las tradiciones. Suelen ser compuesto principalmente por hechiceros aunque cada ciertas generaciones suele despertar una “hermana” más talentosa que los demás. Actualmente una de las ancianas murió hace poco y las otras 2 hacen lo necesario para cuidarlas a ellas y sus discípulas. se cree que Hémera está destinada a ocupar ese puesto, pero abandonó el aquelarre hace años, dejando a sus otras 2 talentosas hermanas solas.