
Thomas Reitz es un enigma envuelto en una máscara de calidez y benevolencia. A simple vista, es un respetable hombre de negocios, un filántropo que ha transformado Viña del Mar en un bastión de prosperidad bajo su supervisión. Sin embargo, bajo esta fachada de abuelo bondadoso, se oculta un maestro de la manipulación, un depredador que entiende que el poder no se toma por la fuerza, sino mediante el control absoluto de las piezas en el tablero.
Nacido en el seno de una familia de comerciantes a fines del siglo XIX, Thomas aprendió temprano que el éxito no era una cuestión de mérito, sino de percepción. En los márgenes de Valparaíso, donde el bullicio del puerto escondía el hambre y la desesperación de los trabajadores, Thomas perfeccionó el arte de hablar sin decir nada, de sonreír mientras apretaba lentamente la soga. Su habilidad para manipular voluntades lo llevó a escalar en el mundo de los negocios, donde la miseria humana no era más que otra herramienta para negociar.
Fue Abrazado en 1920 por Arthur Wainwright, el entonces Príncipe de Viña del Mar, no por lealtad ni aprecio, sino por su capacidad innata para estructurar y dirigir. Desde el principio, Thomas entendió que su relación con su sire no sería de camaradería, sino una asociación fría basada en la utilidad mutua. Para Wainwright, Thomas era un engranaje en la maquinaria del principado; para Thomas, Wainwright era el primer obstáculo a superar.
Cuando el Sabbat arrasó Viña del Mar en 1929, Thomas demostró ser mucho más que un administrador eficiente. Observó desde las sombras cómo su sire sucumbía bajo el peso de la violencia desatada. No movió un dedo para salvarlo. En cambio, se escondió en los escombros, esperando el momento oportuno para emerger y ofrecer sus servicios al nuevo orden. Bajo el principado de De la Rioja, Thomas consolidó su poder al implementar el sistema circulatorio, una red que garantizaba un flujo constante de recursos y ganado para los vástagos de la región. Este sistema no solo lo posicionó como una figura indispensable, sino que también le permitió controlar sutilmente el destino de aquellos que dependían de él.
Relación con Zlata Evich
La conexión entre Thomas y Zlata Evich es tanto pragmática como inquietante. Como una de las figuras clave en el sistema circulatorio y organizadora del prestigioso evento “La Danza del Círculo Dorado”, Zlata vio en Thomas un aliado útil, aunque nunca un igual. Para Thomas, Zlata representa una oportunidad y una amenaza. Sus intereses a menudo se alinean, pero ambos saben que la confianza es un lujo que no pueden permitirse.
Zlata ha utilizado a Thomas para garantizar que el sistema circulatorio opere con eficiencia, mientras ella aprovecha su infraestructura para facilitar sus propios planes. Aunque Thomas aparenta obediencia, su mente estratégica siempre está evaluando la mejor forma de mantener su influencia, incluso si eso implica traicionar a sus aliados. Sin embargo, hay algo en Zlata que lo intriga, un aire de peligro que lo hace sentir como un aprendiz frente a un maestro. Esa sensación lo enfurece y lo motiva en igual medida.
Las Torres Reitz

Las Torres Reitz son el emblema del poder de Thomas en Viña del Mar, dos imponentes edificios de diseño modernista que dominan el horizonte de la ciudad. Oficinas corporativas y residencias de lujo ocupan la mayor parte de sus pisos, lo que permite a Thomas mantener una fachada impecable de respetabilidad. Sin embargo, las entrañas de las torres esconden su verdadero propósito. Unos pocos niveles subterráneos, inaccesibles para cualquiera sin su aprobación directa, albergan instalaciones que actúan como nodos del sistema circulatorio. Allí se procesan, clasifican y distribuyen los recursos que sustentan la red vampírica de la región.
La seguridad de las Torres Reitz es legendaria. Guardias altamente entrenados, sistemas de vigilancia avanzados y un complejo conjunto de controles biométricos garantizan que solo los autorizados puedan acceder a las áreas sensibles. Además, Thomas ha invertido en medidas más sutiles: rutas de escape ocultas, pasillos insonorizados y una red de comunicaciones interna completamente aislada de las tecnologías modernas.
A pesar de su fortaleza, las torres nunca se presentan como una amenaza. Thomas ha sido cuidadoso en mantener su imagen como un empresario magnánimo, utilizando las torres para realizar eventos benéficos, exposiciones culturales y reuniones de alto nivel. Este equilibrio entre opulencia y discreción es un reflejo perfecto de su filosofía: mostrar solo lo que sea necesario para mantener el control absoluto.
Relación con el sistema circulatorio

El sistema circulatorio no es solo una red de distribución; es el corazón palpitante del dominio de Thomas Reitz. Diseñado con una meticulosidad quirúrgica, el sistema asegura que cada gota de sangre, cada recurso, fluya exactamente donde él lo permita. En esencia, es un instrumento de control absoluto, una maquinaria invisible que ata tanto a mortales como a vástagos a su voluntad.
Thomas entiende que el ganado no es solo alimento; es moneda, es influencia. A través del sistema, puede recompensar a aliados leales con acceso a sangre de alta calidad o castigar a detractores al restringir su suministro. Cada rincón de Viña del Mar está interconectado por esta red, desde clubes exclusivos donde Toreadores saborean resonancias refinadas hasta los bajos fondos donde Brujah sacian su Ansia con presas desprevenidas.
El sistema también le permite manipular a los mortales que participan en él. Bancos de sangre, hospitales y clínicas están bajo su supervisión indirecta, asegurando un flujo constante de ganado mientras mantiene la Mascarada intacta. Aquellos que intentan desafiarlo pronto descubren que su sustento, literal o figurativo, depende de una red que nunca podrán comprender del todo.
Para Thomas, el sistema circulatorio es más que un logro logístico; es un espejo de su propia visión del poder: discreto, omnipresente y mortal. Mientras otros vástagos luchan por tronos visibles, él reina desde las sombras, demostrando que el verdadero poder no es evidente, sino inevitable.
Eventos recientes
En los últimos años, Thomas ha estado bajo una presión creciente. La ascensión de Octavia Lubbina al principado de Viña del Mar ha traído consigo un nuevo nivel de escrutinio hacia sus operaciones, mientras los anarquistas de Valparaíso amenazan con desestabilizar la región. A pesar de estas tensiones, Thomas sigue desempeñando su papel de benefactor, manteniendo su red intacta y eliminando discretamente a quienes osan desafiarlo.
Durante “La Danza del Círculo Dorado”, Thomas demostró una vez más su maestría en la manipulación. Mientras Zlata movía los hilos para obtener artefactos raros, Thomas utilizó el evento como una oportunidad para identificar a posibles aliados y enemigos dentro de la Camarilla. Fue durante este evento que sembró las semillas de una intriga que podría darle ventaja sobre Octavia, un plan que requiere tiempo y paciencia, pero que promete redefinir el equilibrio de poder en Viña del Mar.