Guardian del museo precolombino

Vida mortal

Roberto Higueras nació en España en 1510, hijo de una familia noble que cayó en desgracia en la década de 1540. En busca de nuevas oportunidades y con la esperanza de restaurar el honor de su familia, decidió embarcarse hacia el Nuevo Mundo. Llegó a Chile y se unió a las primeras incursiones de Pedro de Valdivia hacia el sur de Santiago, buscando fortuna y gloria en tierras desconocidas.

Durante una de estas expediciones, Roberto y su caballo se perdieron en un río, exhaustos y a punto de perecer. Fueron rescatados por una tribu de picunches, quienes lo entregaron como sacrificio a un poderoso kalku llamado Antulef. En lugar de sacrificarlo, Antulef vio potencial en Roberto y lo abrazó, convirtiéndolo en un kalku. Antulef enseñó a Roberto las artes oscuras y los secretos de los espíritus, mientras Roberto le compartía conocimientos sobre las técnicas y tácticas españolas.

Vida inmortal

Bajo la tutela de Antulef, Roberto pasó décadas aprendiendo y perfeccionando sus habilidades. Juntos, forjaron un vínculo de maestro y alumno que perduró hasta el año 1600. Durante este tiempo, Roberto y otro aliado, Santiago Rueda, se unieron para derrotar a Aufun Aukuman, un poderoso enemigo que había liberado al antiguo demonio Antumael. Aunque esto iba en contra de los deseos de su sire, Roberto sintió la necesidad de actuar para proteger a la región de una amenaza mayor.

Después de sellar al demonio, Roberto adoptó el nombre “Higueras” y se independizó de su sire. Emprendió un largo viaje por todo Chile, recolectando información sobre los seres sobrenaturales y la historia de cada región. En 1890, intentó establecer una sociedad de arqueología para formalizar sus estudios y descubrimientos. Su pasión por la arqueología y la colección de artefactos antiguos lo llevó a fundar el Museo Chileno de Arte Precolombino en 1981, un centro de preservación y exhibición de la rica historia de Chile y América.

Desde la fundación del museo, Roberto ha dirigido la institución desde las sombras, manteniendo una colección privada y organizando intercambios de historia una vez al año con una selecta y exclusiva comunidad del mundo sobrenatural. En 2020, entregó la llave de la tumba de Quintunray, un antiguo kalku capturado en el Cajón del Maipo por una manada de Garous, colaborando para eliminar a la chiquilla de Aufun Aukuman, Isabel. Actualmente, Roberto sigue siendo una figura influyente en la arqueología y el estudio de lo precolombino, utilizando su conocimiento y recursos para proteger y compartir la historia de los seres sobrenaturales en Chile.