Gustavo es un Alicanto que nació en una familia de escasos recursos y sin ascendencia changeling conocida, por lo que se alejó del reino de las montañas en su región para unirse a los peregrinos del abismo por su capacidad sobrenatural para encontrar cosas de valor y los recursos que el grupo tenía. En su vida pasada era parte de una comunidad de orígenes atacameños que recolectaban minerales preciosos para sus ceremonias. Su comunidad era guardiana del cerro Ojo de Mata dado que era un poderoso claro para el reino de las montañas. Después de que fuese asesinado en misteriosas condiciones en 1890, reencarnó en 1987 para descubrir que sus raíces y su comunidad había desaparecido y que el territorio del Claro estaba bajo la custodia de Changelings extranjeros.
Antes de reencarnar fue un joven entusiasta de las historia de las salitreras del norte y los descubrimientos mineros, interesado desde pequeño en los cuentos relacionado a las montañas, siempre tuvo un extraño interés por los minerales que se explotaban en su región. Sus padres, humildes mineros del norte, tenían los recursos suficientes para darle a Gustavo una buena educación, pero con el tiempo, su familia se desmoronó a causa del alcohol, por lo que siempre supo el poder que tenían drogas como esas para destruir a las personas.
A medida que creció, sin saber exactamente por qué, su interés por la extracción de metales preciosos de la región se volvió más fuerte, esto lo motivó estudiar antropología para complementar sus intereses personales, en específico le llamaba mucho la atención cómo es que la mayor parte de las riquezas de la región se iban a manos privadas, lo que lo volvió con el tiempo un tipo activista por los derechos de su región. No pasó mucho tiempo hasta que su crisálida se rompió y conoció su verdadera naturaleza: era un Alicanto, un Changeling del reino de las montañas que ansiaba y se alimentaba por los metales extraído desde las entrañas de las mismas montañas del norte. Cuando salió de su crisálida, apenas recordaba su historia pasada, pero sabía que algo tenía pendiente.
Con sus nuevas habilidades se puso a explorar de manera profunda las raíces de su ascendencia. Siguiendo el rastro de aquellos que se adueñaron de algunos terrenos, se encontró con que la familia de don Humberto Torres era en realidad un grupo de Changelings de linajes europeos que era parte de una agrupación llamada “Exploradores Oníricos” quienes a través de movimientos políticos y alianzas con encantados de gran influencia aseguraban accesos a tesoros naturales y terrenos especialmente interesantes para ellos en el ensueño. Fue así como se hicieron de los terrenos de la comunidad de Alicantos, en donde el grupo había detectado un paso hacia un claro en el ensueño.
Cuando Gustavo supo todo esto, comenzó a idear un plan para recuperar el Claro que tenía por derecho propio, pero la familia Torres era cuidadosa y protegía con gran poder su acceso. Cuando buscó ayuda, encontró al grupo que se hacía llamar “Peregrinos del abismo” en una de sus exploraciones a terreno, quienes vieron en él gran potencial y le ofrecieron un trato: Acceso a recursos, alimento y protección, a cambio de sus servicios sobrenaturales, de alguna manera los sujetos sabían quien era realmente.
Durante varios años se dedicó a trabajar en las filas de los peregrinos y logró ascender a un puesto decente dedicado a la exploración del ensueño y otros terrenos de la umbra alta. Cuando tuvo los recursos y la influencia suficiente, volvió a Antofagasta para idear el plan que tenía pensado para la familia Torres. Si no podía recuperar el Claro, al menos se quedaría con su corazón.