Phyla: Ondina Florestana

Título: 0

Corte: Luminosa.

Ancla: Laguna Encantada de Vilches

Historia

Recuerdo despertar cuando los sueños aún eran jóvenes, cuando la sangre no había aprendido a manchar mis aguas y la vida era simple, intacta. Recuerdo mis primeros pasos, torpes y curiosos, junto a quien nos dio un hogar.

Cuyania… tu rostro aún vive en mi memoria, tallado en compasión. Tu sonrisa nos envolvía como un abrigo cálido. Recuerdo también el dolor de partir de tu lado, ese desgarro sangrante en mi corazón, en el corazón de todos. Sé que lo comprendiste. Así como hicieron los demás. Diste vida a aquello que juramos proteger por razones que entonces escapaban incluso a los sueños. Hoy, al mirar este tiempo trastornado por la banalidad, creo empezar a entender. Y aun así dudo. Aun así pregunto. ¿Sabías lo que vendría, antes incluso de que el presagio del invierno tomara forma?

Al principio fue fácil. Éramos puentes, no muros. Guardianes de algo que no alcanzábamos a nombrar. Las cargas eran leves, las sombras pequeñas. Hasta que llegó la invasión del Tahuantinsuyo, y nuestro mundo cambio para siempre.

Intentamos hablar. Ofrecimos palabras antes que sangre. Quisimos proteger la herencia que tú sembraste. Y pese a nuestros esfuerzos, por primera vez, fallamos. Y entonces, con manos temblorosas, tomamos las armas.

Luché junto a mis hermanos como el mar contra el cielo: tormenta tras tormenta, oleaje tras oleaje, intentando ahogar la locura. Incluso así no fue suficiente, y fallamos por segunda vez.

Nuestro último aliento fue un acto, tanto de cobardía, como de fe: ocultar tu legado de la mirada de la codicia. Yo ya había renunciado a salvar la tierra que nos confiaste, y esa renuncia aún pesa en mí. Fue Küdell, torpe y ardiente como una chispa joven, quien la salvó.

Aún espero, y ansió, ver un día su reflejo romper la superficie de mis aguas, solo para decirle gracias.

Hoy otros rostros me observan desde el espejo líquido. Nuevas almas, nuevas cargas. Incluso tras la pérdida de Oronia, su eco persiste, encarnado en quienes nacen de esta tierra herida y bendita.

Como tú nos cuidaste en nuestra frágil primavera, yo velaré por ellos durante el cruel invierno.

Y mientras el agua me recuerde, mientras yo exista, nuestra historia no se perderá.

Laguna Encantada: Version de Otoño

Laguna Encantada: Versión Onírica

Quienes son invitados a cruzar al dominio ven sus reflejos en el agua como versiones posibles de sí mismos, fragmentos de una posibilidad perdida en el Telar.