Rol: Profesor del Optativo de Formación Teológica (OFT)
Credo asociado: Fieles

En los pasillos silenciosos de la EGA, hay un aula donde no se imparten órdenes ni se gritan verdades absolutas. Allí enseña El Sortario, un profesor tan enigmático como carismático, conocido por su fe impredecible y su devoción al caos.

Cristofer Domínguez no predica un dogma, ni representa religión alguna. Cree que la suerte (o lo que otros llaman azar) es una forma de voluntad divina que se manifiesta en patrones incomprensibles. Según él, cada buena racha es un milagro. Cada tragedia, una advertencia que no supimos leer.

Conocedor autodidacta de creencias marginales y magia del caos, enseña a sus alumnos que toda fe tiene valor, siempre y cuando no se imponga por la fuerza ni se use para dañar a los suyos. No les dice en qué creer. Solo les muestra cómo sobrevivir sin certezas.

En clase lanza una antigua moneda de plata para “consultar al destino”. Si cae cara, asiente con una sonrisa. Si cae cruz, también. En su mundo, ambos resultados son mensajes. Ninguno es error.

Su sala de estudio es un espacio tenue, cubierto de tapices de múltiples religiones, símbolos caóticos y frases escritas a mano. Huele a cera derretida, cuero viejo y pólvora. En una urna reposan monedas, dados y huesos marcados: objetos que, según sus alumnos, hablan en silencio.

El Sortario no promete salvación. Promete impulso.
Y en la EGA, eso es más de lo que muchos esperaban recibir.

“Cuando todo es incierto, cada paso que das es un acto de fe.”