Adolfo Johnson, es un místico nacido en Noruega, fruto de una humana y un Fae. Desde su infancia, fue criado con la convicción de ser la reencarnación de un dios nórdico, lo que se confirmó cuando despertó poderes mágicos a una muy temprana edad después de un intenso ritual. El mito que él encarnaba atrajo la atención de la Sociedad de Thule, quienes atacaron su pueblo intentando descubrir la fuente de este poder mágico, asesinándolo a él y a su familia en el proceso. Resucitado por la influencia de su avatar, los nazis descubrieron que él era aquella fuente de poder y fue capturado para luego ser sometido a brutales experimentos y entrenado como soldado nazi, pero nunca perdió de vista su búsqueda de conocimiento y su propósito divino.

Durante su tiempo con la Sociedad de Thule, Adolfo comenzó a entender que su destino estaba ligado a una renovación cósmica. Esta revelación lo llevó a traicionar a sus captores y, tras escapar de sus garras, se refugió en Sudamérica bajo el nombre de Adolfo Johnson. Allí se dispuso a cumplir su destino, aprendiendo de diversas tradiciones místicas y reuniendo un grupo de aliados poderosos, con quienes fundó la Sociedad del Octubre Negro en 1960.

El grupo operó en las sombras, desafiando tanto a la tecnocracia como a las tradiciones mágicas establecidas, buscando desestabilizar el orden mundial y preparar el camino para un nuevo ciclo cósmico. A pesar de sus esfuerzos, fueron descubiertos en 1969, lo que desencadenó una serie de eventos que culminaron en la Masacre de Puerto Montt, un acto de represión liderado por la tecnocracia chilena.

En 1976, frente a la creciente presión del gobierno militar chileno y la tecnocracia, Adolfo tomó la decisión estratégica de entregarse, convencido de que debía ser encarcelado antes de seguir cumpliendo su destino. Desde entonces, ha permanecido en silencio, prisionero en el CRC, aguardando el momento en que las profecías se cumplan y pueda liberarse para cumplir su destino de traer el equilibrio cósmico.