Un local que funciona como un sauna mixto, con tendencia swinger, pero tiene una entrada secreta por donde entran los despertados o los invitados especiales del Primus Geminis. Donde el tiempo no pasa y la fiesta es eterna, donde el límite lo pones tu.
Entrada
El lugar en la realidad terrenal es un sauna mixto del mismo nombre, atendido por una mujer de mediana edad llamada Matilda, de contextura ancha, muy limpia, con un rostro que pareciera mostrar tener todos los días un trabajo mal pagado y rutinario, pero detrás de esa fachada, ella sabe que ese lugar oculta un espacio clandestino del que no está muy segura su naturaleza ni tampoco le interesa, ya que sabe que eso podría meterla en problemas como le pasó a sus predecesoras. Una vez que reconoce el protocolo, se comunica con Acuario, quien recibe a los invitados especiales para llevarlos por un pasillo a la habitación subterránea que está dentro del Sauna, ahí no hay luz y solo hay una cama con un colchón forrando en cuero. En el fondo de esa habitación se toca el muro de piedra en ciertos lugares y se abre dando paso a la capilla y el salón del desorden.
Protocolo de ingreso:
Si son extáticos, tienen que entrar e ir a la habitación subterránea que esta dentro del sauna… Ahi no hay luz y solo hay una cama con un colchón forrando en cuero… Y en el fondo de la habitación, se toca el muro en ciertos lugares y se abre el muro dando paso a la capilla.
Los que no son extáticos, en la puerta dicen q necesitan relajarse, ahi Matilda (la que atiende el sector mundano del sauna) les nombrara los lugares para ir y ahí el cliente responde quiero ir a la habitación donde todo es posible… Después de eso Matilda responderá que esa habitación no esta disponible y finalmente el cliente deberá responder con la frase: “Que lástima que soy [su signo del zodiaco], si tan solo fuera géminis”. Ahí Matilda llamará a alguien. Cuando Acuario salga a la recepción le dirán “mira este señor(a), es [signo q dijo]”, y Acuario le responde al cliente “Es una lastima, venga sígame” y lo llevará a la habitación subterránea.
Si el cliente es géminis debería decir “Pero que extraño, si también soy Géminis”, en vez de la frase para los otros signos y Acuario le responderá “Que coincidencia, venga sígame”.
Entre los salones más importantes tenemos:
Salones del primer nivel – Pulsos del presente
El salón del desorden
Inmediatamente después de cruzar el grueso muro, podrán ver una especie de Club nocturno con varias mesas, sillones, y barra alrededor de un escenario donde suele haber un artista tocando música acompañado de una banda. También hay casos de artistas invitados y shows nocturnos celebrados para fechas mágicas importantes. Desde el hall se puede acceder a varios pasillos alrededor que dan a un sinfín de habitaciones personalizadas con cada uno de los posibles placeres y deseos que los clientes del sauna suelen ir a satisfacer. Cada entrada del pasillo tiene el techo curvo y muchas de estas habitaciones tienen una entrada cubierta por colgantes de hilo, lana y otros materiales que permiten ver de reojo el interior de estas habitaciones, de manera que sirvan como muestra para aquellos que no deciden todavía que sensación experimentar, o deseo cumplir.
Luego de cruzar más allá de la pista de baile, el escenario y la barra, se encuentran los pasillos que dan a los otros salones.
Salón de Experiencias Extremas
Conocido entre los iniciados como “El Límite”. Es un espacio que no debería caber dentro del Entretiempos, pero lo hace. Una extensión ilusoria del nodo que se pliega sobre sí misma, expandiéndose hasta donde la voluntad del visitante alcance.
El Límite adapta su forma a los deseos e impulsos más intensos de quien lo cruza: puede ser una pista de acrobacias, un acantilado, una tormenta o un vacío suspendido sobre el mar.
Aquí, los extáticos buscan confrontar su mortalidad para trascenderla, explorando la frontera entre adrenalina y iluminación. El salón está sintonizado con la Resonancia de Tauro, quien lo utiliza como campo de entrenamiento y espacio personal.
En las paredes metálicas vibran las palabras que Géminis solía repetir a sus discípulos:
“Solo cuando el cuerpo cree que va a morir, el alma se expresa.”
Algunos Despertados aseguran que quienes superan su miedo en este lugar pueden acceder a estados extáticos tan profundos que rompen el límite del tiempo por instantes, vislumbrando fragmentos de vidas pasadas o futuros posibles. El Límite no es un lugar de placer, sino de coraje. Muchos entran; pocos regresan iguales.
Salones Menores del Crecimiento
Alrededor de los salones principales se encuentran varias habitaciones menores con funciones prácticas o terapéuticas:
- El Salón de la Voz Interior: espacio de música y resonancia, usado para ejercicios de control emocional o canalización mágica a través del sonido. Espacio ideal para conectarse con su avatar, o cualquier otro tipo de entidad que habite dentro del sujeto.
- La Cámara del Aire: un espacio oscuro con una sola cuerda colgando del techo. Quien se balancea en ella entra en estados de trance profundo, recordando vidas pasadas. También funciona para enfrentarse a sus propios medios, que toman forma como ilusiones en medio de la oscuridad.
- El Cuarto de la Euforia: lleno de luces y espejos, diseñado para liberar emociones reprimidas mediante la danza, el movimiento corporal o experiencias psicodélicas; una extensión del Salón del Desorden.
- La sala de meditación: Una bóveda circular de piedra, tapizada con cojines, velos, alfombras y símbolos mandálicos. Está rodeada por inciensos y velas aromáticas, el aire vibra con un pulso lento. Aquí se realizan proyecciones astrales y experiencias fuera del cuerpo. El tiempo fluye distinto: una hora dentro puede equivaler a un segundo afuera, o viceversa. Los Zodiacos lo usan para conectarse con otras tradiciones o con la consciencia colectiva del Culto del Éxtasis.
Salones del nivel superior – Ecos del futuro
Oficina de Géminis
La oficina privada de Géminis está en lo alto del galpón donde ocurre de todo, el lugar es insonoro a voluntad de Ella/El, a menos que quiera algo de música o escuchar algo de sus salones. Se sube por una escalera detrás del salón del desorden y es una plataforma vidriada por todos lados incluso el suelo, para ver todo lo que ocurre abajo, tiene un escritorio transparente, dos sillones de cuero negro a cada lado de la plataforma, acompañados por una mesa con vasos y bebestibles de todo tipo, desde agua purificada con magia, hasta agua ras.
Sus estantes están llenos de botellas, drogas sobrenaturales, pociones alquímicas y registros de experimentos extáticos. En su escritorio descansa un mazo de cartas inglesas con símbolos zodiacales —una herramienta de enfoque para viajes mentales y temporales.
El aire conserva su perfume, y muchos aseguran haberla visto reflejada en los espejos del fondo, alternando entre Andrea y Alejandro.
Oficina de Acuario
Espacio de control, archivo y diplomacia. Aquí se guardan los registros de visitantes e informes de actividades de los miembros del culto. Acuario trabaja constantemente para equilibrar la Resonancia del Entretiempos ahora que Géminis no está, midiendo los flujos de Quintaesencia temporal con instrumentos aportados por Humberto García hace décadas atrás.
La Mesa del Zodiaco
Una sala circular amplia, rodeada por doce asientos dispuestos en semicírculo, cada uno marcado con un símbolo zodiacal incrustado en piedra y metal.
En el centro, un mapa estelar tridimensional suspendido en el aire muestra las posiciones planetarias no del cielo físico, sino del ritmo interno del Entretiempos: un reflejo de su energía viva.
El lugar fue concebido por Arturo Mella y construido por los primeros cinco Zodiacos —Aries, Géminis, Sagitario, Leo y Escorpio— como su sala de coordinación y consejo. Aquí se discutían y planificaban las incursiones, los refugios y los pactos con otras facciones sobrenaturales durante la dictadura. Cada asiento posee grabadas palabras clave, mantras o nombres de antiguos aliados. Algunos permanecen vacíos desde hace décadas. Nunca se ha logrado completar la mesa con los 12 signos.
Aunque hoy el salón rara vez se usa, su mera existencia recuerda el ideal de unidad que Arturo soñó. Raramente, Acuario convoca reuniones en su interior, especialmente cuando una amenaza o fenómeno afecta al equilibrio del nodo. El mapa estelar en el centro reacciona a las presencias: cuando un nuevo signo se une a la hermandad, una constelación olvidada se ilumina. Sin embargo el salón no se usa desde la última vez que Géminis dio la bienvenida a los nuevos miembros del Zodiaco.
A la fecha, solo siete signos tienen luz propia. Los demás esperan.
Salones del nivel inferior – Marcas del pasado
Las piscinas de recuperación
Dentro de la habitación que lleva al salón del desorden hay que hacer otra combinación frente al muro de piedra para que se abra un pasillo también de piedra, a ambos lados hay bancas de madera con una gran viga, detrás de la viga hay muchos casilleros, pasado este pasillo viene otro pasillo y ahora a ambos lados hay cañerías q van por el techo por donde cae agua a modo de ducha. Pasado ese pasillo se llega al salón de las piscinas.
Solo aquellos que Géminis autorice pueden acceder a estas piscinas de piedra para que sus heridas sean tratadas con el líquido dentro de ellas. Son cuatro lineas de rectángulos en donde cabe una persona acostada, de más menos un metro de profundidad. Entre piscina y piscina caben dos personas de pie una al lado de otra sin tocarse. Todo es de piedra y esta iluminado por velas alrededor de las piscinas q están en uso y antorchas en los muros.
Cada piscina recupera daños graves (agravados) como desmembramiento o heridas sobrenaturales que marquen el cuerpo y espíritu. Entre más grave la herida, más tiempo deberán pasar en la piscina, pero como el tiempo dentro del Santuario es relativo, eso no es un problema más allá de la mente del usuario, quién habrá despertado sin saber exactamente cuánto pasó adentro.
El Salón de los Recuerdos Compartidos
Salón ubicado al fondo del pasillo una vez se baja por las escaleras y se cruzan las puertas de metal, separado por una cortina de humo constante y una puerta sin cerradura visible. Al entrar, la percepción cambia: el sonido se amortigua, los colores se diluyen, y una sensación de nostalgia húmeda llena el aire.
El espacio está compuesto por estantes y urnas de cristal, dentro de las cuales hay recuerdos cristalizados en distintos contenedores: desde viales con muestras de sangre, vinilos de música, vasos con distintos licores, tabaco, drogas, a cintas de video. No son simples visiones; cada uno puede saborearse, inhalarse o escucharse, dependiendo del sentido con el que el objeto se aborde: Un recuerdo de un amanecer de 1974 puede sentirse en la lengua como vino seco; una conversación perdida puede oírse a través del vapor que escapa de una copa.
Este salón fue la colección personal de Géminis, un intento de preservar los recuerdos del pasado que la Tecnocracia intentó borrar o reescribir durante y después de la dictadura. Muchos de los fragmentos provienen de sus propios viajes extáticos y de los recuerdos compartidos por aliados antiguos, magos, vampiros y soñadores que sobrevivieron al pogromo. Aunque en su origen servía como archivo histórico, con los años se transformó también en un espacio de reconciliación emocional. Los Zodiacos lo usan para confrontar sus traumas o buscar respuestas en los vacíos de la historia.
Acuario lo administra hoy con respeto y cautela: no permite su uso libre, pues manipular un recuerdo es manipular el flujo del tiempo. No deja que nadie se acerque al lugar a menos que verdaderamente se gane la confianza de ella, e incluso en ese caso dudaría en dar un permiso sin la autorización de Géminis.
Se dice que una cápsula especial, escondida en la parte más profunda del salón, guarda un recuerdo que Géminis prohibió visitar, uno tan importante para ella que ningún Zodiaco se ha atrevido a abrir.
Habitaciones de los Zodiacos
Un corredor privado con habitaciones personalizadas para los miembros de la capilla. Cada espacio está alineado con la personalidad y el signo de su ocupante. Algunas habitaciones permanecen cerradas, esperando que sus dueños regresen… o que nuevos herederos las reclamen.
El Salón del Primer Acto
En lo más profundo del Entretiempos, entre una red de cavernas de piedra negra y raíces antiguas, yace el corazón donde todo comenzó: El Salón del Primer Acto. El espacio tiene forma de anfiteatro en medialuna, tallado en roca viva, con graderías irregulares que conservan las marcas de manos, pies y símbolos de quienes lo construyeron a través de magia y movimiento.
No fue construido, sino danzado a la existencia por los cinco fundadores del refugio: Aries, Géminis, Leo, Sagitario y Escorpio. Durante una noche que la historia olvidó —pero cuya resonancia aún vibra en el aire—, los cinco ejecutaron una danza ritual que mezcló arte, éxtasis y poder mágico.
Cada uno aportó un elemento esencial:
- Aries, la chispa del impulso, la fuerza creativa que encendió el movimiento.
- Géminis, el ritmo del tiempo, la dualidad que tejió presente y futuro en un solo compás.
- Leo, la luz y la forma, el arte de encarnar la belleza en lo efímero.
- Sagitario, la dirección del propósito, el vector que apuntó la energía hacia la supervivencia.
- Escorpio, la transformación y el sacrificio que sellaron el vínculo.
Cuando la danza culminó, la piedra misma despertó. El choque entre los flujos de Quintaesencia de los cerros San Cristóbal y Santa Lucía se concentró en el centro del anfiteatro, donde emergió la Escultura Viva, una forma orgánica y cambiante que aún se mueve en silencio.
La Escultura Viva
La escultura es el núcleo simbólico y energético del Salón. Está hecha de cristal de obsidiana líquida —una sustancia entre mineral y materia etérea— que reacciona a la Resonancia de los presentes. Sus cuerpos entrelazados, representan la coreografía original del Primer Acto.
Durante los impulsos de energía del nodo, la escultura se ilumina desde dentro, generando un pulso rítmico que reproduce eternamente el baile fundacional. Ese movimiento invisible mantiene estable el flujo temporal del Entretiempos y alimenta su red mágica. Romper el equilibrio de la escultura —o detener su ritmo— sería como apagar el corazón del refugio.
La Resonancia de los fundadores impregna cada fibra del material; se dice que aún puede oírse la voz de Aries recitando versos del ritual, o el eco de los pasos de Géminis girando entre luces doradas.
Accesos y Protección
El salón tiene dos portones dobles, tallados con símbolos zodiacales entrelazados. Para abrirlos se requiere la presencia simultánea de dos miembros del Zodiaco, quienes deben sincronizar sus pulsos de Quintaesencia y pronunciar el verso inicial del Primer Acto:
“Donde el tiempo resuena, se forma la danza.”
Intentar forzar la entrada sin el consentimiento ritual resulta realmente difícil y pone en peligro el lugar: desestabiliza la armonía del flujo energético, algo que ni siquiera los terremotos locales han podido lograr. Por esta razón, los Zodiacos actuales consideran este lugar sagrado e intocable, porque creen que su resistencia refleja la voluntad de los sobrevivientes en tiempos difíciles.
Función y Resonancia
El Salón del Primer Acto cumple tres funciones esenciales dentro del Entretiempos:
- Ritual: Actúa como escenario y altar para los grandes ceremoniales del Culto del Éxtasis.
- Protección: Su forma de medialuna refleja y canaliza la Quintaesencia, sirviendo como barrera vibracional ante intrusiones tecnocráticas o nefandas. Mientras el Salón permanezca activo, el Entretiempos es invisible a la detección directa de la Unión.
- Memoria: Es un testimonio viviente del nacimiento del refugio. En sus muros están grabadas las huellas de los fundadores, y en su centro, el eco de sus voces aún marca el compás. No es solo un lugar de poder: es una representación eterna de la resistencia como arte.