Su verdadero propósito es un misterio, pero este viejo maestro oriental se le ha visto muy de vez en cuando en pueblos al sur de Chile como un inmigrante en busca de comida para vivir una vida tranquila lejos de la era moderna.
Lo que pocos saben es que es un maestro que pertenecía a una antigua Orden denominada “Los guerreros de Jade” y que en alguna parte de este país, fundó un templo para entrenar a la nueva generación de guerreros que se enfrentarán al juicio final que está cada día más cerca.