Una pequeña fortaleza amurallada y vigilada que sirve de refugio y centro de operaciones a los representantes locales de la Jerarquía, comandados por el capataz Aniceto Arancibia.

Tras los hechos de rebelión llevados a cabo por la alianza del resto de facciones la torre permanece en ruinas y en llamas constantes, vetas verdosas se ven entre las ruinas.

