Sofía mantiene una belleza estructural, pero se ve “trizada”. Tiene la piel muy pálida y ojeras que intenta ocultar con maquillaje artístico pero descuidado. Suele usar ropa de diseñador que rescató de su vida anterior (marcas como humilde o de diseñadores de autor), pero siempre combinada con algo tosco, como bototos militares o una parka barata. Tiene una mirada que siempre parece estar buscando una luz que no existe.