Nadie lo confirma, pero todos lo han oído nombrar.
Un rumor entre changelings que viven demasiado cerca del Otoño. Un eco en las pesadillas de los Thallain. Una sombra que se desliza entre los resquicios de las Cortes y que no tiene rostro, ni voz, ni ideología reconocible.
El Largo Halloween no es un movimiento político, ni una cofradía espiritual, ni una secta de artistas. Es una infección consciente, una red que se propaga entre los marginados del Ensueño y los rotos del Otoño. Su credo no es liberar la fantasía, sino aniquilar el límite que la separa del mundo mortal.
Donde otros buscan reconciliar ambos planos, ellos quieren fundirlos.
Para el Largo Halloween, la dualidad es la enfermedad original: Ensueño y Otoño son una mentira que divide a los seres de lo que realmente son. Si se destruye esa frontera, el mundo dejará de soñar y de vigilar, será una sola masa de materia y quimera, un universo único e irreversible, gobernado por el caos puro de la Pesadilla.
En apariencia, sus miembros son changelings sombríos, refugiados o excéntricos. Pero tras esa fachada se ocultan operadores de fractura, emisarios Thallain, y quimeras corrompidas que se disfrazan de sueños rotos.
Algunos actúan como mediadores entre mundos, otros como asesinos, otros como simples testigos del colapso que ayudan a acelerar.
Nadie ha visto al Largo Halloween reunido.
Se comunican por signos, por espejos empañados, por mensajes codificados en las paredes de moteles o en sueños compartidos.
Su existencia misma se desmiente a sí misma: si alguien los busca, nunca los encuentra; si alguien los niega, pronto nota su influencia.
Rumorología
La mayoría de los changelings niegan su existencia.
Incluso los Oscuros lo consideran una superstición.
Sin embargo, cada tanto, hay patrones imposibles de ignorar:
- Thallain que actúan con una coordinación inusual.
- Cambios súbitos en la textura del Ensueño local.
- Desapariciones que dejan un eco quimérico perceptible solo para los Kithains más viejos.
Los pocos que han intentado rastrear al Largo Halloween terminan confundidos, locos o desaparecidos.
Algunos Luminosos aseguran que el nombre viene de una burla cruel: el Halloween eterno, la noche donde la máscara ya no se quita y el sueño no termina.