Concepto General: Patriarca Calculador
Era un empresario que se transformó en uno de los oligarcas más influyentes que ayudó en la fundación de la ciudad de Viña del Mar, siendo recompensado por el monarca Alfonso XIII con el título nobiliario del condado de la Rioja de Neila en España. Tras su abrazo por parte del clan ventrue ha continuado luchado incansablemente en preservar su legado familiar.
Rioja es reservado y analítico. Buscará saber la mayor cantidad de información de aquellos que quieran hacer tratos con el. Nunca tomará una decisión importante si no la ha meditado lo suficiente, si ve que algo o alguien lo amenaza de forma directa no dudará en mover sus influencias para solucionar el problema.
Se mantiene distante y prefiere nunca dar su opinión a menos que esto lo amenace a él o a sus aliados. Si le han ayudado a cumplir sus objetivos este no dudará en retribuir los favores concedidos.
Biografía
Cabe recordar los inicios en una bodega de finas telas en Sevilla, donde un joven abnegado sentía una pasión febril por los libros contables desgastados mientras buscaba una fortuna onírica. Aquel joven no solo usaba dichos conocimientos para registrar los pesares y las deudas de los vástagos, sino también los oscuros secretos de la construcción de un Valparaíso en crisis.
Fernando de la Rioja llegó al puerto principal en 1876 gracias a la invitación de un prominente comerciante, Don Francisco del Río, quien le prometía un futuro brillante si lograba “superar sus expectativas”.
Pese a las advertencias de conocidos y amigos, quienes solo mostraban una desconfianza absoluta hacia los altos círculos de la ciudad castellana, Rioja aceptó la propuesta. Viajó hasta Londres para complementar sus conocimientos sobre el comercio naviero y luego se dirigió hacia el nuevo continente.
Aplicando su maestría, su elocuencia, pero sobre todo su astucia, a Don Fernando no le costó ganarse a las altas familias de Valparaíso en menos de un año. No solo aumentó las arcas de su mecenas, sino que también amasó su propia fortuna, lo que le permitió relacionarse con la familia Vergara.
Francisco del Río, miembro de la primogenitura de la gran casa de los Ventrue, no reveló su naturaleza hasta que el potencial candidato a chiquillo demostrara su valía hacia la torre de marfil. Su mayor sorpresa fue comprobar la calma y el espanto que se dibujaron en su rostro. Rioja tomó la administración de los bienes de su benefactor, a quien prometió lealtad absoluta.
No fue hasta el año 1906, cuando el gran terremoto azotó las bases de una naciente Viña del Mar, dejando decenas de muertos en la ciudad, pero sobre todo en los terrenos de “las casas de las viudas”, territorio desolado por la tragedia desde los tiempos de la conquista. Un territorio donde Rioja levantaría su más profundo anhelo: desde los cimientos y cadáveres de la plebe, se erigiría la verdadera fortaleza del ilustre.
Su vida, no exenta de pomposidades y opulencia, lo posicionó como la persona más acaudalada de toda la región, incluso compitiendo con las grandes fortunas del país, como la de Thomas North.
Su Domitor veía con buenos ojos el crecimiento de las arcas de su vasallo, ya que servirían para pagar las crecientes deudas que este había adquirido en los principados de Toledo y Barcelona. Sin embargo, Rioja no supo esto hasta 1920, cuando Don Fernando María de Baviera y Borbón, Infante de la Casa Real de España y Representante Ventrue Español, vino a cobrarle por las deudas de su sire.
En consecuencia de esta deuda millonaria, impuesta por Del Río a través de técnicas de dominación, Don Fernando casi quedó en la quiebra, algo que nunca olvidaría y que quedaría registrado en los anales de sus libros.
Y como si esto fuera poco castigo, Rioja, de un momento a otro, dejó de recibir la vitae por parte de su domitor, lo que lo llevó a una locura encolerizada que saciaba torturando o asesinando a sus empleados. Incluso llegó a emparedar al cochero sin razón aparente, con la excusa de que “miró de mala manera a su hija”.
La muerte lo visitó en el año 1922 junto con el abrazo, y mientras salía del dominio de la bestia, Don Francisco le declaró:
“Así como ansiabas mi sangre, debes ansiar el poder. Bienvenido a la torre de marfil, bienvenido al clan Ventrue.”
En los años que siguieron, Rioja escaló tan rápidamente los peldaños de la sociedad vampírica que no le costó hacerse con el título de Canciller y guardián del Elíseo. Promovía abiertamente la cofraternidad entre otros clanes para el bien común de la Camarilla. Sin embargo, muchos se preguntan cómo logró ganarse rápidamente el favor de Andrés Rocha y cómo pudo apoyar favorablemente la unión de Isaías Rivera, antiguo miembro del Sabbat.
Después del ataque anarquista a las riquezas de su clan, Rioja no apoyó la reunificación de los fondos para mantener a la gran casa. Aún recordaba con desprecio lo sucedido con su naciente fortuna a causa de las deudas de su sire, ahora difunto por un enfrentamiento anarquista.
Esto trajo como consecuencia la enemistad con el primogénito William Reece, donde en una reunión del clan declaró: “Deseáis apoyar la retoma de un puerto en ruinas cuando no podéis asegurar primero un principado estable; ese fue el gran error del antiguo príncipe y yo no deseo repetir sus pasos, mi querido primogénito Reece