A veces considerada una red de intereses comunes, otras directamente una asociación ilícita, el Club reúne a los vástagos más individualistas y hedonistas de Valparaíso. En general sus miembros no están interesados directamente en política a menos que afecte directamente sus propios intereses y creen fervientemente en el “dejar hacer”. A pesar de esto muchos indican que su filosofía guarda correspondencias con la asociación de egoístas de Max Stirner.
Las Cláusulas del Club
El Club no funciona como una secta tradicional, en general no exige a sus clientes creer u obedecer, la única gran condición para adscribir al mismo consiste en firmar con sangre y respetar las cláusulas y condiciones del servicio, el transgredir una condición puede llevar a una advertencia, compensación, suspensión, expulsión o represalia del Club, según la gravedad y el daño a los otros socios.
- Libertad: ningún vástago está obligado a permanecer al Club, todos aceptan libremente las condiciones y son libres de dejar de pertenecer a él cuando lo deseen. El hecho de salir del mismo no libera de los compromisos asumidos en su interior.
- Privacidad: todo quien desee pertenecer al Club acepta respetar la privacidad de los otros miembros, no difundir información acerca del catálogo, integrantes o actividades sensibles del Club.
- Fraternidad: todas las instalaciones del Club son consideradas eliseos y debe guardarse una apropiada conducta en ellos, están completamente prohibidas las peleas o vandalismo en su interior. El ataque a miembros VIP también está prohibido para todos los miembros y puede llevar a la expulsión o represalias por parte del mismo Club.
- Exclusividad: todo vástago es libre de ofrecer o aceptar servicios de otros, sin embargo realizar estas actividades sin permiso en las instalaciones o ceremonias del mismo es un acto de mala fe y competencia desleal. Para cumplir esta condición el negocio debe ser patrocinado por un Accionista.
- Derecho de Admisión: el Club es libre de suspender o terminar la membresía de cualquier miembro en cualquier momento y sin dar explicación de los motivos de la misma. El Club se reserva además el derecho de compensar al cliente o socio que se vea afectado por esta medida.
Organización
La estructura del club podría decirse que es simple y efectiva, los participantes o asistentes a actividades del club se dividen en clientes, socios y accionistas, los cuales establecen una membresía en grados:
- Cliente: es un vástago que ocupa regularmente los servicios del Club, suele ser invitado ocasionalmente a algunas de sus actividades sociales. No es un miembro pleno, sino ad honorem, por lo cual no se le exige colaboración, aunque sí generalmente el pagar entrada.
- Socio: un miembro en derecho pleno, tiene los beneficios básicos, es invitado a las reuniones sociales y tiene acceso al catálogo de servicios exclusivo. Por su parte debe pagar un tributo mensual, ya sea en forma de contribución monetaria o servicios para mantener su membresía, los cuales sólo puede realizar con un accionista que hace de padrino o tutor.
- VIP: es la membresía más importante como consumidor y otorga acceso al catálogo oculto, el cual no es ofrecido abiertamente, pudiendo optar así mismo al beneficio de la protección del Club, el cual si bien es bastante útil tiene condiciones estrictas, las que incluyen un mayor tributo, lo que hace que muchos vástagos no puedan pagarlo. Además de eso existe una rigurosa selección, lo que implica superar ciertas pruebas y adscribir de forma intachable a las cláusulas o condiciones de servicio.
- Accionista: este nivel está reservado para vástagos que ofrecen servicios para el Club y que conforman parte del catálogo, aún cuando en la práctica muchos servicios son realizados por mortales, vástagos externos o de grados inferiores del Club. Este nivel también da acceso a poder ser parte de las decisiones colectivas, en la que es llamada junta de accionistas.
- Administrador: el club posee un directorio, que está conformado por los vampiros más prominentes del grupo. Estos tienen el poder de veto sobre otros miembros y lideran la organización.
Historia del Club de la Bohemia Porteña
El Club de los Poetas Bohemios
El origen del Club se encuentra a principios del siglo XIX, cuando la Camarilla toma la ciudad de Valparaíso y se crea el primer Elíseo de la ciudad, el Club de los Poetas Bohemios, el cual se formó al alero de las reuniones sociales que organizaba el toreador Miguel Antonio de Riveros, que debido a esto fue nombrado como guardián del Elíseo. El toreador en realidad se sentía profundamente humillado por Arthur Wheelright debido a que creía que, como agradecimiento su ayuda en capturar Valparaíso, el príncipe lo nombraría primogénito de su clan, cosa que no pasaría en gran parte debido a que el ventrue Friedrich Müller convenció al príncipe de que Miguel no era de confiar y no tenía la antiguedad para ocupar el cargo, motivo por el cual invitaron a la ciudad al pintor florentino Próspero Tzara con el fin de hacerlo primogénito.
Debido a este desaire público, Miguel Antonio convierte el Club en el lugar en donde se reunen los disidentes de Valparaíso, siendo el mote de “bohemio”, parte de la sátira a los vástagos europeos y especial al ventrue alemán Friedrich Müller, de quienes se burlaban indirectamente a través de sagaces poemas, obras de teatro o incluso canciones. El Club de los Poetas porteños crece durante el transcurso del siglo XIX y se convierte en la guarida de diferenes vástagos que vivían al borde de la estirpe, entre los que se contaban los clanes independientes, los autarcas y los primeros anarquistas, quienes conformaban una cábala que llamaron Movimiento Icariano y que a veces utilizaba el espacio para hacer su propaganda.
En esos años los poetas eran las estrellas del espectáculo de Valparaíso, figuras como Huidobro, Neruda o Rubén Dario fueron invitados y el poeta vanguardista Eduardo Vicuña Urreola recibió el abrazo de Miguel Antonio de Riveros. Eduardo, quien tenía una pequeña fama entre los artístas locales, rápidamente se volvió muy popular en la estirpe, lo que hizo que finalmente Miguel Antonio le cediera la administración del Club a su chiquillo en 1891, esto después de asumir como primogénito tras la muerte de Próspero en un atentado anarquista del cual Miguel Antonio supo librarse de cualquier responsabilidad. Lo cierto es que los antiguos de la ciudad los veían como una amenaza, sin embargo una que era preferible tolerar en pos de mantener cierto status quo entre los antiguos y neonatos de la ciudad, si bien todo esto se derrumbó con la reconquista Sabbat de la ciudad en 1929.
El renacimiento del Club
El dominio del Sabbat sobre Valparaíso entre el 1929 y 1955 fue una época de persecusión y clandestinidad para los antiguos comensales del club, llegando a desaparecer y ser olvidado por la estirpe durante algunos años, al menos hasta que el puerto vuelve a caer en las manos de la Camarilla. En ese contexto Eduardo Vicuña recupera su lugar como guardián del Elíseo y el espacio adopta su nombre actual como Club de la Bohemia Porteña. Este nuevo periodo coincide en gran parte con la decadencia de la ciudad, el fortalecimiento de las redes de narcotráfico de cocaína, que hacen que los vástagos del Ministerio obtengan mucha influencia en el círculo de confianza de Eduardo Vicuña, en especial Nadia Huassaff, quien en ese entonces se mantenía en los margenes de la estirpe.
De esta forma el Club comenzó a convertirse en algo más que un lugar para divertirse y socializar, el espacio se transformó en lugar donde hacer tratos, mover mercancías del mercado negro e igualmente un centro de organización para los autarcas, anarquistas y el resto de la estirpe marginada del poder oficial. Fue esta situación la que llevó a que finalmente en 2015 los vástagos que mantenían el espacio eligieran tomar partido y se unieran a la revuelta anarquista, sin embargo no deseando perder su autonomía e independencia el grupo se organiza como una asociación de vástagos, los accionistas, quienes eligen a Nadia Huassaff como líder, representante y en definitiva baronesa.