Detective de la PDI que constantemente lo mueven de cuadrante debido a su actitud por insistir en que hay cosas más allá de lo que los policías ven. Es el único que nota que hay pruebas que desaparecen, videos que son eliminados y reportes que describen cosas distintas a las que ha visto en alguno de los casos que ha participado, todos donde es testigo de algo sobrenatural.

El detective es resistente al delirio, pudiendo recordar algunas cosas levemente, lo que lo mantiene en una constante paranoia de creer que hay una conspiración detrás de la institución intentando ocultar las pruebas que sus equipos han logrado capturar. Ha sido testigo de ataques garou y otros eventos mágicos más extraños, pero nunca ha podido confirmar los hechos después de eso. Si su solicitud se vuelve muy insistente, sus superiores terminan cambiándolo de cuadrante para que deje de molestar. El resto de sus compañeros incluso se burla de sus desvaríos, los que lo rodean solo esperan a que se jubile para que deje de interferir con sus locuras, pero su perspicacia y persistencia se mantienen a pesar de todo.

Historial de traslado y reputación del investigador Adrián Torres

En marzo de 2021, tras una década y media de servicio marcado por investigaciones atípicas, el detective Adrián Torres fue reasignado a la Prefectura de Valparaíso. Su historial de traslados —producto de su insistencia en que tras ciertos casos existía algo más allá de lo visible— lo había convertido en un “agente problemático” para sus superiores, pero también en el investigador más capacitado para enfrentar fenómenos FAST (Fuerza Ataque Sorpresiva Temprana).

Las razones de su traslado a Valparaíso fueron claras:

  1. Alta frecuencia de anomalías. Informes internos de la PDI y reportes comunitarios —respaldados por perfecto de la V región — situaban en Valparaíso una concentración inusitada de sucesos paranormales: desapariciones en el Tranque La Luz, “luces erráticas” sobre los cerros y susurros desde túneles subterráneos.
  2. Impacto social y mediático. Esa costa y sus barrios históricos habían sido escenario de titulares alternativos que ponían en jaque la confianza ciudadana. Los medios libres habían recogido testimonios de testigos cuyas grabaciones eran sistemáticamente extraviadas o manipuladas.
  3. Infraestructura estratégica. Valparaíso contaba con laboratorios forenses de última generación y brigadas especializadas llave en mano, capaces de montar una respuesta ágil. Concentrar allí a Torres implicaba optimizar los recursos técnicos y humanos ya disponibles.
  4. Población vulnerable. Los cerros y barrios portuarios albergan comunidades expuestas —desde pescadores hasta estudiantes— cuyas historias de avistamientos y desapariciones requerían protección activa.

Sin embargo, para que Torres no volviera a ser desplazado a otro cuadrante, era necesario darle un marco institucional que blindara sus investigaciones. En ese contexto, el Perfecto General Felipe Ibáñez, al mando de la sección de Investigación y Criminalística de la PDI (en secreto uno de los altos mando de la F.A.S.T.), presentó a comienzos de Enero un informe (luego que incidente de Octubre cerro la ballena y el Caso de cuerpos deshidratados [Susurro del Dios Olvidado]) ante la Subdirección de Inteligencia de la PDI y La Agencia Nacional de Inteligencia (ANI). En él, proponía:

  • La creación oficial de la Brigada de Investigación Especial (BIE), una unidad autónoma dentro de la PDI enfocada en fenómenos extraños, con protocolos, equipamiento y presupuesto propios.
  • La designación de Torres como su primer jefe operativo, garantizando así continuidad y especialización en sus casos.
  • El financiamiento necesario para equipar a la BIE con detectores EMF, cámaras termográficas, grabadoras EVP y la formación en protocolos FAST ya validados en Chile y en la Coalición ya estaban aprobados de antemano pero no sin una pelea burocracia, había que guardar apariencias.

Apoyado en datos duros —frecuencia de incidentes, informes públicos y potencial de riesgo para la ciudadanía—, Ibáñez logró que en la Primera Semana de marzo de 2021 se firmara la resolución interna que autorizaba la constitución de la BIE. A partir de ese momento, Adrián Torres dejó de ser un agente itinerante y se convirtió en el comandante de la nueva brigada, con plena potestad para investigar, documentar y neutralizar cualquier fenómeno que la PDI catalogara como peligroso en toda la región de Valparaíso, Adrián responde a la Prefectura de Valparaíso y Subdirección de Inteligencia de la PDI [no sabe que son informes van directo a Felipe Ibáñez].