Los Arcángeles (o Arkángeles) oscuros fue una sociedad que luchó activamente contra la dictadura con medios cuestionables, ahora desbandada, sus integrantes no hacen más que expiar sus pecados pasados y guiar a las nuevas generaciones para que no cometan sus mismas atrocidades bajo el juicio constante de los otros miembros de su tradición.
Desde varias décadas que el coro celestial es una de las tradiciones con más poder en el país. Consagrando su poder principalmente en la iglesia católica, hace unos años les tocó el papel de guías espirituales por medio de la radio, televisión y otros medios masivos de comunicación, pero cuando la dictadura atacó, aquellos que se opusieron fueron delegados de sus cargos y otros asesinados. Cuando el coro tuvo que hacer frente a las atrocidades cometidas contra sus compatriotas y compañeros de otras tradiciones, la mayoría tomo un papel de protector y pacifista en la lucha que se daba entre Tecnócratas y otros magos, pero no todos estaban conformes con esa posición. La mayoría de los miembros desde ese entonces se dedicó a hacer trabajo social entre los más desfavorecidos, a veces enfrentándose directamente contra el dictador. En ese proceso muchos fueron asesinados o desaparecidos, pero entre ellos habían jóvenes que inspirados por un cambio y enfurecidos por la situación decidieron hacer algo a expensas de las órdenes de la tradición. Estos jóvenes se juntaban clandestinamente, inicialmente motivados por venganza pero también por el deber de hacer algo al respecto, armaron un movimiento compuesto por 7 despertados que tenían una afinidad inusual con la magia, los espíritus y un motivo para luchar, llamándose a si mismos “hermanos”.
Como sabían que no contaban con el apoyo directo de la tradición, decidieron investigar fuentes alternativas de poder que pudieran usar para su favo, fue así como Gabriel, el mayor de ellos, había hablado con el espíritu de un misterioso forjador jesuita, que décadas atrás había logrado crear tesoros mágicos con un material “alienígena” sacrificando su propio avatar en el proceso. El espíritu le contó su historia, explicándole que su presencia estaba eternamente atada a los tesoros que forjó y que no sería capaz de abandonar esta realidad hasta que su avatar no fuese liberado de aquellas creaciones. Resulta que en su afán por experimentar los límites de este material infernal, fragmentó su propio avatar para combinarlo con este, sin embargo, su avatar aprisionado se corrompió con la resonancia del material. La mezcla dotó de gran poder a las armas a cambio de corromper lentamente a sus portadores con los pecados que el forjador había cometido. Atormentado por el constante delirio que su avatar le susurraba, al no ser capaz de destruirlas, decidió separarlas y esconderlas antes de que cayera en manos equivocadas, logrando que las voces se acallaran y dejara de tentarlo con el poder que estas armas ofrecían. Creyendo que se había liberado de su pecado vivió una vida aislada en constante penitencia, pero al morir descubrió como su conexión con sus creaciones trascendía el plano físico, merodeando eternamente en la tierra de los muertos.
Cuando Gabriel llegó con la información, entre ellos hicieron un pacto para buscar y dominar este y todo tipo de poder profano con tal de enfrentar a la tecnocracia y la dictadura de ese momento, con la condición de deberse al resto, de manera que entre ellos se cuidaban de no caer corruptos bajo ningún tipo de poder oscuro o espíritu poderoso.
Fue así como una vez obtenido el suficiente poder para domar los tesoros, adoptaron los nombres de los arcángeles bíblicos, de manera de inspirar esperanzas en sus aliados, y terror en sus enemigos, sin embargo, inevitablemente llevaron ese poder demasiado lejos y fueron detenidos por los otros miembros del Coro celestial antes de que cayeran en desgracia, por lo que al no ser capaces de cumplir su promesa, después de que el caos terminara, todos se dedicaron a expiar sus pecados y no volverían a empuñar un poder así.
Sus miembros principales eran 7, aunque dicen que hubieron más pero que desaparecieron en ese tiempo, cada uno de ellos portó uno de estos tesoros, siendo corrompidos en algún momento de su corta historia por los impulsos resonantes que éstos emanaban:
- Gabriel: El Mayor de los hermanos, fue quien descubrió la primera fuente de poder, sabio.
- Tesoro: Alabarda.
- Pecado: Autoritarismo.
- Rafael: Benévolo, enfocado en el bienestar de la gente en vez de la lucha.
- Tesoro: Lira.
- Pecado: Vanagloria.
- Uriel: Jueza, misteriosa, monja, susurradora de maldiciones y manipuladora del destino.
- Tesoro: Doble Martillo de mano.
- Pecado: Sadismo, hacer sufrir a los culpables.
- Jehudiel (muerto): Investigador, erudito, manejaba el arte de las ataduras.
- Tesoro: Cadenas con puntas a modo de rosarios.
- Pecado: Avaricia.
- Selatiel: Manipuladora de mentes, influyente y maestra del ilusionismo.
- Tesoro: Tiara.
- Pecado: Vicio.
- Baraquiel: Vigilante, protector, rudo y no escatima en poder para defender a los suyos.
- Tesoro: Escudo.
- Pecado: Vengativo.
- Miguel: El más joven, hábil y enérgico guerrero, noble.
- Tesoro: Espada de la llama eterna.
- Pecado: Orgullo
