Dueño del bar clandestino “El Hoyo”, este parentela garou mantiene el antro punk de pelea como fuente de ingresos y refugio para los perdidos y marginados de la sociedad tanto humana como garou.
De apariencia ruda, alto, espaldas anchas, brazos fuertes y mirada seria, tosco y esquivo con los desconocidos pero amable y burlón con sus cercanos, Alejandro siempre estará ahí para quienes lo necesiten, ya sea con una palabra de apoyo o golpeando enemigos con su banda punk.
