Exzequiel Moretti, conocido entre las filas de la Sociedad de San Leopoldo como el Padre de Hierro, es un cura-aguja cuyos sermones explotan con el estrépito de las balas y el fuego santo. Su rostro, marcado por cicatrices, refleja incontables enfrentamientos; su mirada, siempre en guardia, oculta a duras penas el sarcasmo y la crueldad que le han hecho legendario.
Infancia en Italia (1976–1994)
Exzequiel Moretti nació un 2 de noviembre —Día de los Difuntos— en L’Aquila, región de Abruzzo, al centro de Italia. Hijo de un zapatero de temperamento violento y una madre piadosa pero sumisa, creció en un hogar marcado por el silencio y el castigo. El único refugio del joven Exzequiel era la Iglesia de San Bernardino, donde un anciano sacerdote, el padre Grimaldi, le enseñó latín, doctrina y el valor de la disciplina.
Desde temprana edad, Exzequiel mostraba rasgos inusuales: una tendencia a la introspección, sueños proféticos (según su madre), y una resistencia física casi antinatural. A los 11 años presenció un suceso que lo marcaría: encontró el cadáver seco y encogido de un mendigo en una cripta bajo la iglesia. Nadie investigó, pero el padre Grimaldi simplemente le dijo:
“Los hijos del abismo caminan entre nosotros. Ora y calla.”
Ese silencio lo acompañaría por años.
Años de Seminario (1995–2001)
Ingresó al Seminario Pontificio Romano, destacando por su fervor y su conducta estoica. Era brillante, pero arrogante. Algunos compañeros lo evitaban por su sarcasmo brutal. Sus profesores notaban su habilidad para citar con soltura tanto las Epístolas como textos de autores apócrifos y demonológicos, lo cual causaba preocupación entre los ortodoxos.
Durante un retiro en Castel Gandolfo, el padre Grimaldi —ya muy anciano— lo visitó en secreto y le entregó un libro encuadernado en cuero oscuro: De Tenebris Inter Noctes. En sus páginas había referencias codificadas a vampiros, rituales de purificación y nombres olvidados por la Iglesia. Esa noche, Exzequiel supo que su camino no era el del púlpito, sino el del exorcismo.
Reclutamiento por la Sociedad de San Leopoldo (2002)
En 2002, tras ser ordenado sacerdote, Exzequiel fue llamado por un cardenal del Opus Dei para asistir a un exorcismo en Palermo. Lo que encontró no era una posesión, sino una ghoul en con abstinencia. Al intervenir, Exzequiel disparó un arma (de un policía atónito que se encontraba en el lugar) al corazón de la criatura. El escándalo fue silenciado, pero ese evento lo colocó en la mira del ESOG.
Dos semanas después, fue abordado en Roma por el Hermano Aldo, miembro de la Sociedad de San Leopoldo, quien le dijo:
“Ya has visto a las abominaciones que acechan en la oscuridad. Ahora debes elegir: servir desde la sombra o rezar desde la ignorancia.”
Eligió la sombra.
Ingresó como iniciador, especializándose en liturgia combativa, simbología, y operaciones de purga en catacumbas romanas. Participó en misiones en Nápoles, Marsella y Cerdeña, coordinando cateos contra múltiples organizaciones.
Envío a Brasil y apoyo a los BOES (2007–2018)
Fue en las favelas de Río donde ganó su reputación de despiadado: lideraba redadas con una biblia en una mano y una pistola bendita en la otra. Su oración predilecta antes de la caza era siempre la misma:
“Dominus Illuminatio Mea. Et sanguis eius, redemptio tua.”
En 2007, luego de una masacre en Curitiba atribuida a un culto liderado por un Lasombra renegado, el Priorato envió a Exzequiel a Brasil como capellán de combate. Allí, fue integrado a los BOES (Batalhão de Operações Especiais Secretas), grupo paramilitar que operaba con apoyo de la Sociedad de San Leopoldo y el Vaticano.
2015, São Paulo (Brasil): Como capellán militar de los BOES (Batalhão de Operações Especiais Secretas), Moretti atendía a francotiradores y comandos en operaciones de ocupación en favelas. Pronto fue asignado a misiones conjuntas con FIRSTLIGHT y ESOG: su fervor religioso y su mano firme para impartir justicia le valieron el apodo de “el azote de los sanguijuelas”.
2017, Río de Janeiro: Exzequiel conduce la Operación “Velum Sanctuarii”, desplegando una experimental gas rojo de ESOG en un club clandestino donde se daba el llamado “Baile del Olvido”. Logra CCN (“cero cuerpos neutros”) y recibe la bendición –y el arma corta– directo del Vaticano.
2018, misión en Manaos: cae en una emboscada de un culto infernalista. Sobrevive, pero una explosión de granada muy cercana a su cara le arranca el ojo derecho y le deja quemaduras de gas sobrenatural en el rostro. De esa herida cargaría, además del parche, una voz interior más silenciosa… el murmullo del mal
En una redada en Santarém, logró capturar vivo al Nosferatu “Rato Negro”. Más que un trofeo, el cautivo sirvió para afinar técnicas de interrogatorio por Presencia y Dominación, que él mismo supervisaba con devota disciplina.
El éxodo a Chile (2019 – Actualidad)
Años más tarde, la llamada llegó desde el sur del mundo.
Chile lo necesitaba.
Y el Padre Exzequiel, aún sangrante, obedeció.