Murió en un incendio en 1949 intentando salvar a los trabajadores del taller ferroviario. Ahora es un guía espiritual que predica la redención y el paso al Olvido, aunque su propia Sombra le susurra que abandone a todos.
Vida y Muerte:
Sacerdote franciscano, párroco de la Iglesia San Francisco de Los Ángeles. En 1949, un incendio destruyó parte de los talleres ferroviarios y el padre Benjamín murió intentando rescatar a los obreros atrapados. La iglesia se convirtió en un refugio para las viudas de los ferroviarios después del desastre.
En el Más Allá:
Ahora es líder de un circulo independiente, en el cual predica la aceptación del Olvido y el fin del sufrimiento. Reside en la cruz de hierro oxidada que una vez estuvo en la capilla del taller, ahora un relicto flotante sobre su Santuario.
Rasgos psicológicos y de personalidad:
Quilodrán es un guía espiritual, pero sin la rigidez dogmática que podría esperarse. Su experiencia lo ha llenado de compasión, pero también de tristeza. Él entiende la complejidad del alma y no impone su visión, sino que busca encender la chispa de esperanza en los demás. Guarda un profundo miedo a perder su propósito y al Olvido. Misericordioso pero resignado, cree que la creación de la Necrópolis es un error, pues solo pospone lo inevitable: la disolución final en el Olvido.
Acercamiento a un Wraith recién fallecido:
Sería el primero en acercarse si encuentra un alma perdida. Tranquilo, sereno y paciente. Ofrecería un espacio seguro para que el recién llegado comprenda lo que le ha sucedido, sin presiones. Hablaría de la necesidad de reconciliarse con el pasado, invitando a dejar de lado sus Pasiones y a dejarse llevar por el llamado del Olvido. Si el nuevo wraith muestra interés, podría guiarlo a su Santuario para protegerlo mientras se adapta.