Ex-capataz ferroviario, murió en un accidente en 1923. Ahora es un legionario de la Jerarquía, obsesionado con imponer orden en el creciente número de wraiths de la zona.

Vida y Muerte:
Aniceto Arancibia fue capataz en los Talleres Ferroviarios de Los Ángeles, que estuvieron en funcionamiento desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Murió en 1923 en el descarrilamiento del tren de carga Los Ángeles – Laja, mientras supervisaba el transporte de durmientes de roble hacia la zona sur. Se dice que intentó frenar el tren cuando los frenos fallaron en el cruce de Rere, pero el convoy se estrelló y se incendió.

En el Más Allá:
Desde su muerte, Arancibia fue reclutado por la Jerarquía, viendo en el rígido orden de Estigia un eco del sistema ferroviario que tanto respetaba. Ahora es el Legionario al mando de la Legión de Hierro en la región del Bio Bio.
Quiere transformar la futura Necrópolis en un bastión disciplinado bajo las leyes de Caronte, aunque muchos creen que en realidad ansía controlarlo todo como si fuera una inmensa locomotora.

Rasgos psicológicos y de personalidad:
Aniceto es el epítome del orden férreo. Su vida (y su muerte) han sido regidas por la disciplina y el deber. Es estricto, metódico, y profundamente leal a los preceptos de la Jerarquía. Bajo su severidad, hay un miedo intenso al caos y a perder el control, algo que se refleja en su rechazo frontal a los Renegados o a cualquier atisbo de desobediencia. Arancibia no es cruel por naturaleza, pero cree firmemente que el sacrificio individual es necesario para el bien colectivo. Rígido, disciplinado, intransigente. Ve a los Renegados como vagones descarrilados que deben ser reparados o fundidos.

Acercamiento a un Wraith recién fallecido:
Frío, protocolar y sin rodeos. Lo primero que haría sería explicar las reglas básicas de la existencia póstuma, destacando el peligro de los Espectros, el Olvido y la Tempestad. Ofrecería seguridad bajo la estructura de la Jerarquía, prometiendo estabilidad y propósito. Si el nuevo wraith muestra dudas, Arancibia intentará persuadirlo apelando a su sentido del deber o incluso amenazarlo veladamente con los riesgos de la anarquía.