Aukan es un líder nato, pero su visión del liderazgo no es la de un tirano ni la de un dictador. Cree en la fuerza de su manada y en la importancia del respeto mutuo. A diferencia de otros alfas más autoritarios, su enfoque combina disciplina con pragmatismo. Sin embargo, cuando la batalla lo exige, no duda en imponer su autoridad liderando como estratega y guerrero experimentado.

Es profundamente leal a Gaia y a su tribu, aunque su rol como alfa del Túmulo del Roble Blanco lo ha obligado a aceptar Garou de diferentes tribus bajo su mando. Su conflicto con Dmitry y los ancianos que apoyaron la purga de la parentela lo ha convertido en un exiliado, pero su espíritu no ha sido quebrado. Aukan aún considera al túmulo como su hogar y está determinado a recuperarlo.

Detrás de su ferocidad, Aukan guarda un dolor profundo por las pérdidas sufridas en su lucha contra el Wyrm y la traición de aquellos que una vez fueron sus aliados. Sin embargo, no deja que esto lo consuma; en lugar de ello, canaliza su dolor en determinación y estrategia.

Aukan fue el alfa legítimo del túmulo hasta que Dmitry, con el respaldo de los ancianos, lo acusó de traición por negarse a la purga de la parentela supuestamente corrompida. Enfrentado a una decisión imposible—obedecer y traicionar su código de honor o luchar contra su propia gente—eligió el exilio.

A pesar de esto, sigue siendo respetado por muchos Garou, quienes ven en él un líder verdadero, no un títere de los ancianos. Aukan no ha renunciado a su hogar, y su objetivo final es reclamar el Roble Blanco, restaurar su pureza y acabar con la corrupción que lo ha tomado.