Demonio Reconciliador, uno de los primeros que llegó a Santiago desde que el abismo se trizó, tomó el lugar de un decadente dueño de un viejo club que se armó cuando el país se encontraba en plena dictadura. El club contaba con cierta fama en ese tiempo, pero en la actualizad cayó en el olvido y su dueño terminó solo, depresivo y con problemas de alcohol, lo que debilitó su alma lo suficiente para que el demonio tomara posesión de él.

Cuando lo hizo, notó que los amigos que tenía eran bastante peculiares, uno de ellos descubrió que Otelo había cambiado. Interesado en saber que le había pasado, comenzó a tener largas conversaciones con él, durante años. Lo que surgió de esa amistad permitió que el club renaciera como un espacio neutral y seguro para las criaturas que están intentando sobrevivir en la ciudad. Otelo al notar la influencia de su amigo en la era actual, le pidió seguridad y protección, a cambio, Otelo debe mantener el lugar neutral y no intervenir en los acontecimientos que pasan en la ciudad. Desde ese entonces que Otelo se ha encargado de mantener el lugar para recibir a los selectos miembros que llegan hasta ahí, sean de la facción que sean, mientras él aprende más y más de esta nueva época.