Barón de Pudahuel

Vida Mortal

Aunque el tiempo ha borrado el nombre de Colmillo, su memoria aún conserva los recuerdos de una vida pasada. En su juventud, Carlos Gallados era un marinero astuto y audaz que se unió a la tripulación de la Goleta de Ancud en la toma de posesión del estrecho de Magallanes. A sus apenas 16 años, dejó atrás a su familia y se embarcó en una aventura que le cambiaría la vida para siempre.

La expedición tuvo muchos sobresaltos, pero a pesar de los peligros, Carlos logró obtener una valiosa experiencia. Durante la construcción del fuerte Bulnes, la tripulación comenzó a enfrentar conflictos con los buques franceses que deambulaban por la zona. Era bien sabido que Francia tenía un gran interés en hacerse con esos territorios, pero las tropas chilenas resistieron valientemente, impidiendo su avance.


Hasta que un misterioso francés, decidió acelerar las cosas…

En la oscuridad de la noche, la criatura se infiltró en el fortín hasta los aposentos del comandante del lugar. Succionó toda su sangre hasta que le arrebató la vida de su cuerpo. Es en este momento, en donde fue sorprendido por Carlos. Este, rápidamente se abalanzó sobre la criatura y solo con el uso de una botella y una vela, logro sobreponerse a los embates frenéticos de esta. La habilidad y osadía de Carlos, sobrepasaron a la bestia, la cual salió corriendo por la ventana de la fortaleza.

Pero Carlos no se rindió

Tras la feroz lucha, Carlos logró darle alcance al asesino por segunda vez. A pesar del cansancio y el dolor, se abalanzó sobre él con una determinación implacable. Sin embargo, el asesino no se mostraba asustado ni dispuesto a darse por vencido. En cambio, sorprendió a Carlos con un fuerte golpe que le atravesó el pecho.

A pesar de estar herido de muerte, Carlos se aferró a su atacante con todas sus fuerzas y juntos rodaron por el suelo. El asesino parecía admirar la tenacidad del joven marinero y, en un momento de sorprendente humanidad, decidió llevarlo consigo a lo profundo del bosque. Allí, lejos de la civilización, Carlos experimentó algo que nunca antes había imaginado: la transformación en un ser eterno y poderoso, cuyos recuerdos y habilidades como humano se mantendrían intactos en su mente para siempre. Así, Colmillo, como decidió llamarse a sí mismo en su nueva vida, inició un camino de descubrimiento y aprendizaje sobre la naturaleza humana y su propia existencia vampírica.

Vida Inmortal

El atacante, el Nosferatu Louis Martin, era un pervertido noble francés que había sido abrazado por un Nosferatu envidioso. O eso era lo que él decía. Los primeros días, Louis intentó cuidar a Colmillo, pero la desfiguración y el hambre constante eran demasiado fuertes. Esto no era diferente a lo que experimentaba cualquier Nosferatu, pero Colmillo no era cualquier Nosferatu. El hecho de haber perdido su libertad fue un golpe duro. Podría haber escogido ser vampiro, la idea no le era particularmente repulsiva, pero la libertad de decidirlo era fundamental.

El odio fue creciendo en las semanas posteriores a su conversión. Las tropas del fuerte asumieron que él era un traidor y que había asesinado al general, lo cual, al llegar a sus oídos, fue un detonante de su furia. Aguantando las primeras luces del día y las heridas flagelantes del sol, arrojó a Louis durmiendo a la intemperie para que el sol administrara el máximo castigo que la línea de Caín podía recibir.

De ahí, Colmillo comenzó a intentar retomar un ligero sentido de libertad. Ya no podía volver a sus tierras, prefería que la sonrisa de sus padres quedara con la idea de un joven aventurero que una bestia apresada, por lo que decidió intentar llegar al centro del país. En 1849 logró llegar a la capital y se instaló en el sector de Barrancas, un predio alejado de la sociedad y un lugar libre para poder alimentarse. Sin embargo, su tranquilidad duró poco al encontrarse envuelto en una guerra devastadora entre la Camarilla y el Sabbat. La Camarilla, que estaba haciendo sus primeras incursiones, se presentó ante Colmillo buscando ingreso a la ciudad, mientras que el Sabbat también llegó a Barrancas con el objetivo de subyugar el lugar. Por supuesto, Colmillo no estuvo de acuerdo con ello.

La Camarilla logró la simpatía de Colmillo y este, la simpatía del príncipe Ventrue Frederick Muller. A pesar de que muchos Sabbats, en particular el arzobispo de Santiago, el Lasombra Mateo de la Cruz, intentó hacerle ver a Colmillo la opresión que generaba la Camarilla en su propia naturaleza, lo despiadado de sus prácticas y la facilidad con la que robaban la vida de los mortales, le era repulsiva.

En 1897, Pudahuel se forma como comuna y Colmillo se vuelve experto en cada uno de sus recovecos. Su habilidad en la guerra fue vista con buenos ojos por Frederick, quien después de su implacable desempeño en la derrota de Valparaíso contra el Sabbat, donde logró rescatar a muchos vampiros de las hordas cainitas, fue nombrado Sheriff de Santiago.

En 1929 vendría el primer problema para Colmillo. La depresión del 29 generó una gran migración de mortales y vampiros a la capital. Mantener la Mascarada era complejo y el poder sostener a tanto vampiro, una tarea virtualmente imposible. La plaga de tuberculosis fue la gota que rebalsó el vaso y que generó que la Camarilla se enfocara en mantener los ingresos de sangre hacia los más antiguos, alegando “sabiduría”. El resto de los vampiros fue dejado a morir o a ser controlado con la espada para disminuir el consumo. El desdén de las cúpulas de la Camarilla, de las que Colmillo se daba cuenta que era parte, fue un golpe importante para todo lo que él creía.

En 1930, Colmillo abandona el cargo de Sheriff.

Colmillo continuó apoyando a la Camarilla, mientras formaba y alojaba a todo vampiro confundido y débil que encontraba. Estas acciones generaron dos elementos muy importantes:

  1. La lealtad hacia Colmillo, casi ciega.
  2. Grupos de combate que no estaban insertos en la Camarilla y por ende, más sigilosos.

En 1970, cuando el Sabbat participa en el oxímoron y la Camarilla cae, los grupos de Colmillo que habían pasado desapercibidos fueron vitales en organizar la resistencia. Colmillo, sin sentirse de la Camarilla, no podía aceptar al Sabbat al poder, por lo que peleó con todas sus fuerzas para mantener la esperanza viva. Como guerrilla, atacó sectores claves del Sabbat y de otras criaturas con tal de devolver la libertad a la ciudad.

Al llegar la democracia, y la Camarilla ganar a los degenerados del Sabbat, Colmillo se declara como independiente, manteniendo buenas relaciones con sus antiguos compañeros, pero sin ser parte de ellos. Muchos Vástagos decidieron seguirlo.

Durante 10 años, Colmillo y su gente se dedicaron a cazar Sabbats, hasta que una serie de asesinatos comenzaron a ocurrir en sus territorios. Una manada de lupinos se había alojado en los túneles de Pudahuel y estaban proliferando. La pelea era dura, y cada cierto tiempo, los lupinos desaparecían para volver de nuevo con más fuerza. Colmillo comenzó a volverse duro y más extremista, pero la aparición de sangres débiles y una en particular llamada Emma Díaz (quien se convirtió en su primer lazo de sangre) lograron enfocar de nuevo a Colmillo y dar nuevos bríos a su lucha de 20 años contra los lupinos.

En la noche de las garras sangrientas (2019), Colmillo logró reunir a casi todos los anarquistas de la ciudad y erradicó el nido de lupinos.

En las noches actuales, Colmillo sigue atento a las amenazas de los lupinos. Las noticias de la Camarilla acerca de otros nidos lo han mantenido inquieto, más aún con todos los barones intentando saltar a las gargantas de los demás