La Reina de las Ratas – Baronesa de San Bernardo y el bosque

Vida mortal

Bernarda fue una mujer de la naciente aristocracia chilena. Nacida en el auge de la guerra de independencia, su familia tuvo un rol activo en la articulación del ejercito real. Este cuerpo militar estaba enfocado en defender los intereses de la monarquía. Su padre, Gonzalo Alonso de Solis era un terrateniente quien había obtenido una serie de terrenos y títulos nobiliarios por parte de la corona española. Los aires de independencia lo movilizaron a iniciar un grupo militar para contrarrestar el impulso patriota. Posterior a la guerra de Rancagua en 1814, su familia prosperó y la educación de Bernarda se enriqueció. Durante casi tres años, su vida fue idílica. Sin embargo en 1817, al ganar los patriotas, el destino de Bernarda se vio en duda. Su padre fue rápidamente identificado como parte de los abusos y torturas recibida por los simpatizantes de la independencia. El destino de Gonzalo estaba claro, por lo que rápidamente inicio los movimientos para exiliarse a España, lo cual fue completamente imposible. Con las maletas ya listas, los patriotas inundaron su casa y lo tomaron detenido. Su esposa hizo grandes esfuerzos para salvarlo, pero al cabo de tres días fue fusilado. Bernarda no entendía mucho lo que pasaba, pero si entendió las consecuencias. A los 13 años, y debido a las graves deficiencias económicas de su madre, fue casada con Francisco de La Cruz, quien le triplicaba en edad. Bernarda era hermosa y una aristócrata de tomo y lomo. Su madre intensifico su educación posterior a la muerte de su padre con la esperanza que la sacara de la pobreza inminente, lo cual tuvo resultados. Le daría tres hijos antes de quedar infértil debido a la perdida de su útero en el embarazo final. La vida de Bernarda era digna de una novela. Tardes de te y conversación con las mujeres mas poderosas de Chile, picnics con los niños y una fuerte y estricta educación. Bernarda de La Cruz, se convirtió en la mujer mas envidiable del naciente Chile.

Vida inmortal

Paralelamente a la guerra de independencia, se gestaba otra guerra tras bambalinas. Dos facciones contrapuestas de la facción Sabbat, luchaban por el control de la región. Diversas peleas se daban a lo largo de todo el país. Una de las estrategias para sobreponerse al enemigo, fueron los abrazos en masa. Una noche, en 1850, mientras cenaba con dos de sus hijos ya grandes, tres cainitas ingresaron al predio, mataron a los sirvientes y raptaron a Bernarda y sus dos hijos. Bernarda recupero la consciencia con una pila de cenizas bajo sus faldas y con una sed de sangre insaciable. Había sido enviada hacia una de los refugios de una de las facciones. Mas tarde sabría que, en los Sabbat, la facción “realista” era liderada por María de la Gracia, mientras que los “independentistas” era liderados por Mateo de la Cruz. Al ser encontrada por la facción de Mateo, fue llevada hacia la hacienda que funcionaba como centro de operaciones, donde se encontró con el hermano muerto de su esposo. Mateo supo que esto fue intencional y le explico la situación a Bernarda, quien ahora maldita con la mitad de su cráneo expuesto, se comprometió a buscar venganza. Puso sus conocimientos aristócratas al servicio y fue fundamental en la victoria del grupo Sabbat independentista. Es en este tiempo, donde descubrió su habilidad para comandar animales de forma sobresaliente, lo que la llevo a comenzar una larga red interconectada de animales, que mantendría la vigilancia en los terrenos de los Sabbat y que aseguro la victoria de Santiago como catedral de Santiago en la segunda guerra Sabbat. A pesar de ser muy importante para Mateo, el constante uso de los abrazos en masa, fueron desencantando a Bernarda, quien en 1860 se convirtió en una doble agente para la Camarilla con tal de detener esta practica inhumana. Sus esfuerzos tuvieron éxito y en 1862 la Camarilla logra instalarse en Santiago. Bernarda continuaría actuando de doble agente bajo el seudónimo de “La reina de las ratas”. Esto sería hasta 1977, donde las practicas del Sabbat escalarían a niveles inimaginables, provocando su desilusión y abandonando el Sabbat uniéndose a los Brujah que estarían dando resistencia a la desquiciada organización. Este tiempo con los Brujah despertaron su interés en la filosofía, antiguamente perdido, y dedicaría noches completas en discutir sobre anarquía con sus compañeros. Al ganar la camarilla en el 88, Bernarda se uniría a la camarilla, manteniendo control de San bernardo y de toda la ciudad gracias a su ya establecida red de animales, sin embargo en el 2010, siguiendo a sus queridos amigos Brujah, abandona el clan y se declara baronesa de San bernardo.
Actualmente, lucha contra el llamado, a lo que ella denomina como las cadenas de la camarilla y esta activamente buscando formas de romper el lazo con los antiguos que demandan su presencia. Esto sumado a su lucha contante contra otras criaturas (especialmente lupinos) para mantener los territorios “seguros”. La capacidad que tiene de esconderse, le ha permitido esquivar todo intento de la segunda inquisición de ubicarla.
Aun mantiene estrechas relaciones con su clan, en especial con Colmillo y con la primogénita Anya.