Vida mortal

Nacido bajo el nombre de Frederick Levy, viene de una familia judía pobre, instalada en un pequeño pueblo en EEUU. Su infancia fue bastante infeliz, porque era excluído en el colegio por ser judío y regordete. Esto lo convirtió en un adolescente resentido, que odiaba la pobreza de su familia y su pasado. Poseedor de una mente brillante, se graduó tempranamente a los 16 y fue aceptado en Harvard, donde tomó cursos de economía y se tituló de abogado. Nunca más volvió a hablar con sus padres y abandonó completamente la religión.  

En la universidad se destacó como ajedrecista y formó parte del Club Porcelánico, un exclusivo club solo para hombres. Allí formó nexos que le ayudaron a escalar en la sociedad, y ya para 1914, a los 24 años, era socio de uno de los bufetes de abogados más importantes de Boston, especializándose en derecho comercial, específicamente en creación de empresas y movimientos bursátiles. Fue reclutado para el esfuerzo de la Gran Guerra, pero con sus conexiones logró evitar el servicio. 

Era conocido como un joven frío, carente de gusto por placeres mundanos como el alcohol y el sexo. A pesar de que asistía a eventos sociales, su conducta lejana y abstemia le valió el sobrenombre del El Iceberg. 

A los 32 años contrajo matrimonio con Elizabeth Gould, nieta de Jay Gould, magnate de los ferrocarriles, quien era 15 años mayor que él. Ella, de quién Frederick aseguró que sufría de episodios maníaco depresivos, se quitó la vida a los pocos años de matrimonio, heredando él una considerable fortuna.

Frederick continuó su trabajo como abogado e inversionista hasta los 60 años, amasando una considerable fortuna y una red de contactos importante. La Segunda Guerra y la Guerra Fría le hicieron despreciar toda doctrina totalitaria, puesto que las ve como ideologías poco estables y malas para los negocios, contrarias a su mentalidad capitalista y de libre mercado.

Inmortalidad

Eventualmente llamó la atención de Kingsley Sterling Mountbatten III, un recluso millonario emparentado con la realeza inglesa, quien era en realidad un ambicioso joven ventrue que buscaba establecer en Boston su dominio. Sin saberlo, entró en una relación de ghoul/domitor con él, y dos años después fue abrazado. Durante años sirvió a su sire. La relación entre ambos partió como una de mentor y pupilo, pero las décadas la convirtieron en una amarga rivalidad. Tras el abrazo, en un intento de abandonar su pasado, cambió su nombre a Bradford Ellison Thiel.

Por lo mismo, Bradford, a principios de la década de los 90, comenzó a buscar lugares para emigrar y puso su ojo en latinoamérica, donde vió espacio para crecer sin la presión de los antiguos. Él ve el continente como un lugar con potencial, pero con vástagos pendencieros y carentes de visión a largo plazo. Eligió Chile como el territorio a conquistar, por considerarlo el país más económicamente estable.

Dedicó dos décadas a comenzar a financiar mineras y start ups en el país, para tejer una red que le permitiese llegar e instalarse con holgura. Llega a Santiago en el 2017, manteniendo un bajo perfil durante unos años, mientras estudiaba el principado de Alejandro Sanchez y al resto de la corte. 

En 2019 comienza una serie de movimientos para tomar el control de Santiago, quedando con el poder en el 2020, cuando logra destituir a Alejandro. 

Actualmente sirve como Príncipe de la ciudad bajo el eslogan “Soy el escudo de la Camarilla”. Sus principales preocupaciones son recuperar el territorio que está en manos de los Anarquistas y asegurar la estabilidad al interior de la Torre de Marfil.